Una manifestación de origen hispánico: Las fiestas de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza en Barinas


 

Nuestra Señora del Pilar. Barinas, 12 de octubre de 2011.

 

Samuel Leonardo Hurtado Camargo

Una devoción nacida en 1577

Siguiendo lo establecido en las Leyes de Indias, la ciudad de Altamira de Cáceres, -origen primigenio de la ciudad de Barinas-, es fundada el 30 de junio de 1577 por el Capitán Juan Andrés Varela bajo la “auogaçion” de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza de Santiago, para que la defendiera y cuidara de sus enemigos”, señalándose en dicha fecha la “plaça y sitio y lugar… y solar”  (1)  en donde se construiría la iglesia mayor de la ciudad destinada a celebrar los “divinos oficios”. De esta manera, la Virgen del Pilar, se constituía en la patrona de los pobladores barineses y de las comunidades indígenas establecidas en su jurisdicción, conforme a la tradición católica de asignarles un patrono o patrona a las recién fundadas ciudades o poblaciones de hispanoamerica como ya había ocurrido con la ciudad de El Tocuyo establecida el 8 de diciembre de 1545 bajo la protección de la Inmaculada Concepción; Nueva Segovia de Barquisimeto (1552) guiada por la Virgen del Carmelo; o la ciudad de Nueva Valencia del Rey (1555) tutelada por Nuestra Señora de la Anunciación, por solo citar algunos ejemplos.

Muy poco duró aquella ciudad en su asiento primario, cuyo estado ruinoso era su característica principal, a tal punto, que el culto a la virgen se veía afectado en cierta forma, pues, según testimonio del sacerdote agustino Fray José Martínez de Solis, cura de la ciudad, afirmó en el año de 1610 que “algunas mujeres –viudas, doncellas y casadas- no iban a misa por carecer de manto”, y la iglesia, no era más que una “insignificante” habitación de paja (2).  Así la encontrará el Capitán Juan Pacheco Maldonado  dieciocho años después, en cuya ciudad, “no se había acabado de sacar de cimientos la Iglesia Mayor, ni edificádose más de tres casas de teja”, razones, entre otras más, por las cuales adujo el referido capitán y los moradores de esta para trasladar dicha ciudad a otro sitio en el año de 1628.

El peregrinar de la “pilarica”

Mejor suerte “corrió” la Virgen en el segundo asiento de la ciudad, ubicado en la mesa de Moromoy (actual Barinitas), la cual para 1758, contaba con una iglesia en “perfectas condiciones” construida a base de calicanto y tejas, que tenía además una sacristía y un “camarín” en donde posaba la imagen de Nuestra Señora del Pilar posiblemente traída de España por alguno de sus habitantes, aunque no existen referencias muy precisas sobre el particular.

Con el primer traslado de la ciudad de Barinas no solo mejoró la “residencia” de la protectora de los pobladores, sino que fue aumentando su devoción y fe, siendo “reforzada” en el tercer asiento y último traslado de la ciudad llanera aprobado por la Corona de España en virtud de real Cédula expedida en Buen Retiro, el 4 de diciembre de 1762. Desde esta fecha se inician algunos trabajos para la construcción de un recinto apropiado y característico de una “urbe”, aunque, no es  sino con la llegada en 1786 de Fernando Miyares, Gobernador de la recién creada Comandancia de Barinas, con quien se promueven una serie de actividades destinadas a la consolidación de la iglesia matriz, la cual, salvo algunos intervenciones menores, no sufrirá mayores transformaciones hasta la década de cincuenta del pasado siglo XX cuando se le agrega la Torre en su costado derecho. La contribución de Miyares no se limitó a darle “forma” a la casa de Dios, sino que, como lo refiere el doctor don Estevan Antonio Gutiérrez de Caviedes, para entonces cura y vicario de la iglesia de la ciudad de Barinas, se esmeró con “ejemplar devoción” en “promover el mayor culto, y reverencia a la Divina Magestad Sacramentada, y pa  qe esté colocada, y se exponga con toda la desencia qe permire el Pays” ideando un Sagrario de Elevación cuya construcción estuvo bajo su entera responsabilidad, siendo inaugurado solemnemente el 26 de octubre de 1788 (3).  De esta manera la grey barinesa contará con un espacio “digno” para el culto a la Virgen del Pilar.

Las fiestas de la Virgen

Algunos documentos que han llegado hasta nosotros corroboran que la “fiesta de la virgen” no es una celebración tan reciente como se ha creído, sino que proviene desde el mismo momento de la fundación de la ciudad, aunque, hasta el presente no se tengan testimonios fehacientes de lo señalado, si podemos precisar que ya para 1683 se hacían las mencionadas celebraciones, una actividad, responsabilidad no solo de la Iglesia, sino también del Cabildo barinés, cuyos Alcaldes ordinarios bajo fe de juramento prometían ejercer legalmente su oficio y se obligaban a hacer la fiesta de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. Un ejemplo de ello lo representa el acta de recibimiento como Alcaldes Ordinarios de don Alonzo Bragado y del Alférez José Vela de Ochogavia, efectuado el primero de enero 1683, en cuyas líneas se lee:

“….el Cavildo Justicia, y Regimiento de esta Ciudad haviendo embiado â llamar al Capitan Don Alonzo Bragado, y al Alferez Josef Vela de Ochogavia Alcaldes Ordinarios de este presente año comparecieron antes nos, y aceptaron los oficios para lo qual dieron por ser el dicho Capitan Don Alonzo Bragado al Alferez Gonzalo de Solis de Suñiga, y el Alferez Jose Vela de Ochogavia al Alferez Martin del Castillo Teran quienes se constituieron por sus fiadores, y juraron por Dios nuestro Señor, y una señal de cruz de uzar fielmente su oficio y estando presente dicho Capitan Francisco Martinez de Concha Juez de las Reales cobranzas se hizo cargo del derecho de la media anatta, y se les hizo cargo a dichos señores Alcaldes Ordinarios de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar como es uzo, y costumbre, y por no estar en la Ciudad los Alcaldes de la Santa Hermandad se depositaron las Varas en los dos Regidores, y cometese la entrega â los Señores Alcaldes para reciviendoles el juramento acostumbrado advirtiendoles que son obligados a pagar el Real derecho de la media anata y lo firme con los dichos electos y depositarios y fiadores = Gerardo Solis de Suñiga = Martin del Castillo Teran = Francisco Martinez de Concha = Don Sancho Dosma Rollano y Sanabria = Alonzo Bragado = Jose Vela de Ochogavia = Francisco de Traspuesto de Salmon”.(4)

La frase “como es uzo y costumbre” nos permite constatar que la referida festividad era anterior al año de 1683. Con similares características, cada primero de enero los Alcaldes Ordinarios recibían la vara de la ciudad y se obligaban a realizar las festividades de la virgen tutelar y patrona de los barineses. Así lo atestiguan las diversas actas del cabildo de Barinas del periodo colonial reproducidas algunas de ellas en el expediente de las pruebas de nobleza de José Ignacio del Pumar y Traspuesto, de cuyos documentos datan las actas del 1º de enero de 1709, 1713, 1739, quedando en evidencia la corresponsabilidad del Ayuntamiento y la Iglesia para realizar las fiestas celebradas cada 12 de octubre.

Estas festividades como lo refiere el historiador Virgilio Tosta, comprendían la ejecución de distintas actividades, celebrándose dentro de la “Iglesia misas, sermones y cantos. Y en las calles de la población, se llevaban a cabo procesiones, se realizaban fuegos artificiales y se preparaban convites, corridas de toros y representaciones teatrales” (5),  mezclándose de esta forma paganismo y religión, signando estas celebraciones de una profunda presencia popular, que no cambiara durante los siglos siguientes.

Referencias

  1. Recopilación Documental sobre la Fundación y Traslados de la Ciudad de Barinas. Barinas, Concejo Municipal del Distrito Barinas, 1972, p. 79.
  2. Consúltese: Virgilio Tosta. La Ciudad Viajera. Caracas, Editorial Sucre, 1968, pp. 17-18.
  3. Véase: Archivo General de Simancas (España). Secretaría del Despacho de Guerra. «Comandancia de Barinas. Correspondencias», 7196, exp. 3, ff.161-162v.
  4. Archivo Historico Nacional (España). Estado Carlos III, Exp.480, ff. 158v-159v.
  5.  Virgilio Tosta. La ciudad…., p. 43.
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Eros y Tanatos en Florentino y El Diablo


Río Sto. Domingo en Torunos+paso principal. Autor: Desconocido. Año: Décadas del 20 Siglo XX. Fuente: Fototeca Virtual “Henrique Avril”

Luisa Benavides de Finol .      Descargar Documento

INTRODUCCIÓN.
Encontrar un camino que permite penetrar el mundo de los sentimientos del hombre es un reto y a la vez una necesidad.
La compresión del hombre una tarea importante pero difícil de abordar. Existen –a mi juicio- buenos motivos para suponer que representan un campo de investigación digno de ser explorado a pesar de que debe reconocerse que relativamente es poco lo que ha quedado establecido como hechos definitivos. El penetrar en el conocimiento de las complejidades de los individuos ha sido objeto de algunos de los paradigmas más importantes de las ciencias sociales. Estos han propuestos vías que – yendo de lo particular a lo general o viceversa- hacen que el campo de las disciplinas que intentan establecer posturas validas a este respecto sea muy rico y diverso.
Siendo así, es importante destacar que la complejidad del objeto de estudio obliga a considerar los paradigmas propuestos como aproximaciones cuya validez esta circunscrita a un campo previamente acotado y reducido. Igualmente, esto nos autoriza a pensar en la necesaria multidimensionalidad de los análisis que pretenden dar cuenta de tal realidad.
Entre los métodos concretos para el estudio del hombre que pueden mencionarse, figuran los relatos etnológicos y etnohistóricos, los tratamientos psiquiátricos y psicoanalíticos, los estudios de opinión pública y de las actitudes, las técnicas d proyección, las entrevistas, los estudios de comunidades y los análisis de contenido.
El especialista en ciencias sociales debe considerar su concepción del hombre “modal” como un modelo válido solamente para el estudio de los fenómenos sociales, del mismo modo que el psicólogo debe considerar su concepción de la sociedad y la cultura como valida solamente para el estudio de los fenómenos individuales. En el universo del discurso psicológico- individual, la sociedad y la cultura son solo medios que permiten actualizar las necesidades subjetivas y los mecanismos psíquicos, así como en el universo del discurso sociológico, colectivo, las estructuras y los procesos psíquicos individuales son solo medios que permiten actualizar las necesidades y los mecanismos colectivos del sistema socio-cultural (DEBE-REUX, 1972).
Aun el científico que se dedica específicamente al estudio del individuo debe aprender a considerarlo como parte de una sociedad y como producto de una cultura. De allí que, por ejemplo, si se tratase de utilizar el análisis freudiano, deberían explorarse y explicitarse las relaciones y correspondencias entre el superyó, el ideal del yo y la estructuración de las funciones del yo por una parte, y la estructuración de la matriz  socio-cultural por la otra.
Cada día se ha comprendido más la necesidad de un enfoque combinado y de que grupos interdisciplinarios cooperen en una empresa científica común.
No existe verdadero conflicto entre el etnólogo que se ocupa de la gramática de una cultura y el psicólogo que desea saber cómo habla verdaderamente la gente. Ambos conjuntos de hechos son pertinentes a la compresión de los fenómenos y sus características.
Es así como en este trabajo proponemos esa búsqueda, a través del análisis del contenido (desde el punto de vista cualitativo) de los productos culturales, utilizando para ello el modelo del Etnopsicoanalisis propuesto por Devereux (DEVEREUX 1972).

LAS CATEGORÍAS DE ANÁLISIS

Las categorías que utilizaremos para el análisis de contenido del poema Florentino y El Diablo de Alberto Arvelo Torrealba son las siguientes:
El Eros o el instinto de vida que representa la lucha por la existencia. Es “lo conocido”, la simbiosis entre el hombre y la naturaleza, la imaginación, la creatividad. Igualmente el amor y la sensualidad, así como el triunfo sobre lo desconocido.
El Tanatos es la destructividad, es la mentira, es la trampa. Es lo desconocido, la noche, la oscuridad, la sensación de lo invisible. En síntesis es el instinto de muerte.
Freud sostiene que un conflicto esencial entre los dos principios es inevitable (MARCUSE, 1972). Este conflicto nunca se resuelve. De allí la ambivalencia que se constata en la constante preocupación del hombre por conocer y dominar el lado oculto de su existencia.
El eros y el tanatos son los dos principios que explican todas las motivaciones del hombre. En estas motivaciones están ambos principios actuando permanentemente. Por lo tanto, explica también todas sus necesidades. Necesidades de creación y de destrucción.
Sin embargo, el hombre imagina. Tiene la capacidad de crear situaciones que pueden, hasta un cierto nivel, satisfacer sus necesidades. Estos mecanismos, entre los cuales también se encuentra el sueño, “resuelven”, por así decirlo, temporalmente el conflicto y reducen los niveles de angustia. Estamos frente a lo que sería la imagen mnémica que es idéntica a la percepción y al hablar de esta identidad, Freud quiso significar que el “ello” es el que la considera idéntica.
Para el “ello” (instinto del placer, deseo) el recuerdo de la comida es idéntico a la comida misma. El “ello” no puede distinguir entre un recuerdo subjetivo y una percepción objetiva del objeto real. La distinción se produce a nivel del “yo”, es decir, la razón.
En consecuencia, nuestro análisis parte de los siguientes supuestos:
En primer lugar, que el poema Florentino y El Diablo es un producto cultural ampliamente representativo de la vida y forma de pensar del llanero y que por lo tanto, en el se resumen gran parte de sus preocupaciones existenciales y de sus respuestas al reto cotidiano de la vida. Esta representatividad aparece confirmada por la difusión del poema y su adaptación y enriquecimiento permanente.
En segundo lugar, que el Etnopsicoanalisis provee categorías validas para una lectura del poema que ponga de manifiesto algunas dimensiones de la realidad del llanero que complementan otras lecturas hechas y por hacer.
En tercer lugar que, si bien la problemática es común a la humanidad en general, es posible encontrar rasgos diferenciales en la manera de afrontar el conflicto entre eros y tonatos. Estos rasgos se manifiestan fundamentalmente en las características que presentan las imágenes mnémicas. Es necesario decir aquí, que dada riqueza de contenido del poema solo se esbozan algunas ideas en torno a su análisis.
En consecuencia, la hipótesis puede quedar formulada así: ene l poema Florentino y el Diablo se manifiestan los instintos de vida y d muerte, fusionados y alterados en los dos personajes principales; por un lado, Florentino, que representa la vida, que despliega su sensualidad hasta que llega la razón y por el otro lado El Diablo que representa la manifestación más pura del instinto de muerte, de lo desconocido, de la destructividad, la mentira, la justificación de la angustia por lo que no se tiene previsto.

EL ANÁLISIS

El poema puede dividirse en tres grandes partes.
La primera de ellas abarca lo que en la publicación de 1957 se denomina “El reto”, y la preparación para el contrapunteo de la segunda parte “santa Inés”. La segunda parte, el contrapunteo en sí, que abarca “El diablo cambia la rima”, “coplero que canta y toca”, “Albricias pido señores”. La tercera parte, es decir, la salvación o conclusión, que en la publicación citada abarca “La emboscada”, “Ahora verán, señores” y “Ecos lejanos repiten”.

PRIMERA PARTE: EL RETO

En esta primera parte del poema –rica en imágenes igual que las demás- se plantea el reto entre la vida y la muerte. Se plantea la soledad de Florentino y se introducen los signos que destacan la particularidad de la circunstancia y del momento: seis de la tarde (comienzo de la noche y la oscuridad):

El coplero Florentino
Por el ancho terraplén
caminos de El Desamparo
desanda a golpe de seis

“Caminos de El Desamparo y más adelante “el Caño de las Animas”, introducen más específicamente la imagen de la muerte, de los muertos.
La naturaleza presagia lo que va a ocurrir. Es un paisaje desolador, agreste y hostil:

Puntero en la soledad
que enlutan llamas de ayer
macolla de tierra errante
le nace bajo el corcel.
Ojo ciego el lagunazo
sin junco, garza ni grey,
dura cuenca enterronada
donde el casco de traspié
Los escuálidos espinos
desnudan su amarillez
Las chicharras atolondran
el cenizo anochecer
Parece que para el mundo
la palma sin un vaivén

En este espacio Florentino aparece representado la vida. La percepción o imagen mnémica elabora el recuerdo subjetivo de todos los elementos que de una u otra manera le anuncian al diablo:
aquello que desconoce, que le crea angustia. Adentrándose en ese mundo viene “muerto de sed” y en este momento hay un maleficio del diablo que no permite beber:

El cacho de beber tira,
en agua lo oye caer;
cuando lo va levantado
Se le salpican los pies,
pero del cuero vacio
Ni gota pudo beber.
Vuelve a tirarlo y salpica
el agua clara otra vez;
ávido sorbo susurran
los belfos del palafrén;
dulce rosario destila
del empapado cordel;
mas solo arena los ojos
en el turbio fondo ven.

En esta situación angustiosa Florentino ansia llegar a su destino, a su caney cundo “con trote sombrío” oye un jinete tras él. El misterio viene a caballo. Se concretiza la imagen mnémica en una sombra. Todo es oscuro: el caballo es negro, la manta y el sombrero de pelo e´ guama también. No es posible verte la cara y pasa por su lado sin volver la mirada cantando:

En negra orilla del mundo
Se han de hallar de quien a quien
Aquel que ve sin mirar
Y aquel que mira sin ver.

La “negra del mundo” alude, entonces, a ese espacio limite después del cual se abre lo desconocido, se acaba lo existente.
Es allí se producirá el “careo”, la confrontación. El eros y el tonatos se presentan en conflicto.
Un conflicto que no es externo a florentino. Es su propio conflicto que deberá ser experimentado hasta que se “resuelve” temporalmente. Hasta alcanzar un equilibrio inestable. Hasta que resurja y exija una nueva confrontación. Por eso Florentino no elude el reto. Es imposible huir de sí mismo. Es por ello que la confrontación tendrá lugar en Santa Inés que es el espacio de Florentino, es su “patio”. El diablo le concede ventaja en cuanto al espacio de la confrontación. No sucede lo mismo con el tiempo, puesto que será en la noche –donde el diablo es el Rey- que se producirá el enfrentamiento.
Es posible reconocer, como ya anotamos, la presencia del destino, de lo inevitable en la aceptación por parte de Florentino del desafío del diablo. Acostumbrado a enfrentarse a múltiples retos, a desafiar permanentemente la hostilidad del medio, a batallar para la conservación de su existencia (que no es solamente físico sino que implica un espacio, una libertad, una manera de vivir), es imposible dejar de hacerlo en esta oportunidad. Veamos.

Sabana, sabana, tierra
que hace sudar y querer,
parada con tanto rumbo,
con agua y muerte de sed.
una con mi alma en lo sola
una con Dios en la fe,
sobre tu pecho desnudo
yo me paro a responder.
Sepa el contador sombrío
Que yo cumplo con mi ley
Y como cante con todos
Tengo que cantar con él.

Ya en Santa Inés Florentino se enfrenta al Diablo quien le recuerda con el primer verso que está bajo la influencia de alguien más poderoso que puede ponerle trampas y hacerle maleficios:

Catire quita pesares,
contéstame esta pregunta:
cuál es el gallo que siempre
lleva ventaja en la lucha
y aunque le tumben el pico
tiene picada segura?

SEGUNDA PARTE: EL DIABLO CAMBIA LA RIMA

Si al comienzo el desafío se presenta como imagen mnémica, ahora, al comenzar el contrapunteo podemos hablar del paso a la imagen a la imagen secundaria. El diablo se concreta como posibilidad. Ya no es posible negarse a recocerlo no diciendo su nombre. Florentino se lanza decidido, envalentonándose y ejerciendo su libertad bajo el razonamiento de que tan él es el mejor que hasta el Diablo lo busca. Hay aquí una reafirmación de si mismo y de sus posibilidades:

no hay espuela que me apure
ni bozal que me sofrene,
ni quien me obligue a beber
en tapara que otro llene,
ni me haga arrollar las mangas
habiendo tantos jejenes.
Coplero que canta y toca
justa ventaja retiene.
Toca cuando le da la gana
canta cuando le conviene.

Esta decisión de  ejercer su libertad de vivir lo hace ganar terreno. en “Albricias pido señores” los argumentos de Florentino toman mayor fuerza y seguridad. Es él quien ahora pone las trampas para ganar tiempo, para que el Diablo lo sorprender el día y así pierda su espacio que es la noche.
El conflicto alcanza así su clímax para avanzar hacia su desenlace y síntesis en la última parte.

TERCERA PARTE: LA EMBOSCADA. SALVACIÓN O CONCLUSIÓN

Aquí se produce una tregua tensa. Hay expectativa por la resolución del conflicto. Ambos, Eros y Tánatos, Florentino y el Diablo saben lo que va a pasar. Sin embargo Tánatos, sin rendirse todavía ensaya nuevamente un tanque:

Le salgo por otro rumbo
a ver si topa el atajo.

En “Ecos lejanos repiten” se plantea definitivamente el triunfo del eros; cuando llega la aurora triunfa la emboscada  que le tendio Florentino. Llega la luz y con ella el triunfo de la vida sobre la muerte.
Por primera vez Florentino se atreve a nombrar a Satanas ya seguro su triunfo. Como golpe de gracia Florentino invoca a todas las deidades que lo protegen:

Y no piense al suspirar
Sácame de esto con Dios,
Virgen de la Soledá,
Virgen del Carmen bendita
Sagrada Virgen del Real,
tierna Virgen del Socorro,
dulce Virgen de la paz
Etc.

Florentino entiende que la única forma cierta de combatir  al Diablo es mediante el recurso a Dios. Cabe preguntarse por qué su destino es vivir el reto, el conflicto de la vida y de la muerte. Aquí triunfó  la vida, pero algún día triunfará la muerte.

CONCLUSIONES

El análisis presentado, reconocemos es limitado, solo se pretendió explorar la posibilidad de una lectura del poema utilizando las categorías del psicoanálisis. Tal lectura es posible y podría ser enriquecida con el aporte de otras disciplinas.
Los productos culturales contribuyen un valioso material para la compresión de las características particulares del llanero y el poema “FLORENTINO Y EL DIABLO” expresa una síntesis que ha rescatado a lo largo del tiempo su idiosincrasia; y en él, se reconocen rasgos fundamentales de su personalidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.

DEVEREUX, Georges. Etnopsicoanalisis complementarita.
Buenos Aires. Amorrortu editores 1972.
De la Ansiedad al método en las ciencias del comportamiento. México Editorial Siglo XXI, 1977. 5ª. Edición.
MARCUSSE, Herbert. Eros y civilización. España. Edit. seix Barral, S.A. 1972.
ARVELO TORREALBA, Alberto. Florentino y el Diablo. Caracas, Vitrales Editorial, 1985.

FUENTE: Luisa Benavides de Finol. “Eros y Tanatos en Florentino y El Diablo” en Parángula (Revista de Cultura de la Unellez). Barinas, Nº 10, 1991, pp. 9-13. Transcripción: Unidad de Patrimonio Cultural.

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Coronel Manuel Antonio Pulido


Virgilio Tosta  Descargar Documento

Nació en la Ciudad de Barinas en el año de 1780. Fueron sus padres don Antonio Pulido y León y doña María Inés Briceño Pumar.

Don Antonio Pulido y León era hijo “de Juan Matías Pulido y León, natural de Utrera, España, y de Juana María Quebrado Ramírez de la Banda, natural de Sevilla”  .

Don Antonio Pulido y León llegó a Caracas hacia 1766, y más tarde fijó su residencia en Barinas, donde desempeñó funciones importantes. Fue alcalde ordinario en 1777, y ocupó el empleo de alguacil mayor del Santo Oficio y juez de llano en los departamentos Barinas, Mijagual y Nutrias.

Doña María Inés Pumar era hija de don Nicolás Briceño de Toro y doña Dominga del Pumar Fernández de La Riva.

De la unión de don Antonio con doña María Inés, vinieron al mundo, además de  Manuel Antonio, otros hijos: Nicolás, Juan José y Pablo María Pulido. Todos próceres de Independencia.

Manuel Antonio Pulido sirvió a la causa de la República desde el propio año de 1810. Fue uno de los doce miembros que integraron la Junta Provincial de Gobierno, elegida en cabildo abierto el 5 de mayo. Y fue también uno de los primeros jefes militares que tuvo la revolución en Barinas. Apenas iniciado el proceso de la emancipación, don Manuel Antonio formó un escuadrón de caballería, en el cual se inició el joven José Antonio Páez, quien había sido peón en el hato La Calzada. . Así lo afirma el Centauro en su Autobiografía: “En 1810, fui llamado por primera vez al servicio en el ejército patriota y me alisté en el escuadrón de caballería que mandaba en Barinas don Manuel Pulido”. Pero, como ha dicho un historiador, el señor Pulido no limitó sus servicios al solo ámbito de la Provincia de Barinas. “Marchó a la de Trujillo, en donde con su nombre y su dinero, levantó tropas que aumentó en Mérida”, para volver a Barinas “a sostener la guerra contra los realistas”.

Con gran entusiasmo y generosidad, abrazaron los barineses la causa republicana. Como prueba de ello, muchos años después, se recordaba en Barinas que, “entre las donaciones para montar caballerías, el coronel Manuel A. Pulido se suscribió con cuatro mil caballos mansos”.

Por decisión de la Junta Provincial, don Manuel Antonio Pulido fue designado Gobernador Político de la Provincia, y su suegro don Pedro Briceño Pumar, Comandante de Armas, ascendido también a Coronel.

Los triunfos de Monteverde y la pérdida de la primera República, hicieron que los patriotas barineses huyeran por los Llanos de Casanare hacia la Nueva Granada. Junto con Pulido y Briceño Pumar, salieron varios miembros de las familias más importantes de Barinas: Pumar, Briceño, Pulido, Mendoza, Olmedilla…

Realizada por Simón Bolívar en 1813, la Campaña Admirable, el futuro Libertador organiza, al llegar a Barinas, el Gobierno de la Provincia. En julio, “repone el Poder Ejecutivo Provincial en el ciudadano Manuel Antonio Pulido que ejercía estas funciones al tiempo de la disolución de la República”, y le confiere autoridad suficiente “para organizar el gobierno político y civil del modo más conveniente a la naturaleza de las cosas en el día…” . Como se encontraba ausente el Coronel Pulido, Bolívar encargó provisionalmente del Gobierno Político, al Coronel Pedro Briceño Pumar a quien restituyó en su empleo de Comandante de la Provincia, para que volviese a ejercer “sus funciones militares”.

Bolívar abandona a Barinas y sigue hacia el centro del país, con el propósito de libertar a Caracas. Pero sus preocupaciones por la suerte de Barinas lo acompañan durante el camino. Desde Guanare, el 19 de julio, escribe a los gobernadores de Barinas, Trujillo y Mérida, para darles instrucciones sobre el manejo de los dineros públicos. Son instrucciones categóricas: las rentas de los estados que se vayan liberando del yugo realista, solo pueden ser invertidas “en los precisos e indispensables objetos de la guerra, economizando todo otro gasto que no se dirija a este fin”. Debía reducirse el número de empleados civiles a los que fuesen de “absoluta necesidad, y estos sin sueldo por ahora”, los cuales serían pagados al terminar la campaña.

Parece ser que Bolívar y Pulido no lograron entenderse. Desde un principio surgieron diferencias en sus relaciones. Es lo que se desprende de la comunicación que Bolívar le envía desde Caracas, con fecha 12 de agosto, en contestación a un oficio de Pulido datado el 27 de julio. La respuesta de Bolívar nos permite ubicar al Gobernador Pulido como partidario del federalismo, un sistema que el Libertador consideraba impropio para el país en aquellas circunstancias. Bolívar le dice: “lamento ciertamente que en el oficio de V. S. de 27 de julio. La respuesta de Bolívar nos permite ubicar al Gobernador Pulido como partidario del federalismo, un sistema que el Libertador consideraba impropio para el país en aquellas circunstancias. Bolívar le dice: “Lamento ciertamente que en el oficio de V.S. de 27 de julio, se reproduzcan las viciosas ideas políticas que entregaron a un débil enemigo una República entera, incomparablemente más poderosa en proporción.

Recorra V.S. la presente campaña y hallará que un sistema muy opuesto ha restablecido la libertad. Malograríamos todos los esfuerzos y sacrificios hechos, si volviésemos a las embarazosas y complicadas formas de la administración que se nos perdió. Vea V.S. cómo no son naciones poderosas y respetables, sino las que tienen un gobierno central y enérgico. La Francia y la Inglaterra disponen hoy del mundo, nada más que por la fuerza de su gobierno, porque un jefe sin embarazos, sin dilaciones, puede hacer cooperar millones de hombres a la defensa pública”.

Bolívar le dice que “pretensiones semejantes” a las del Gobernador Pulido, sólo habían acarreado infortunios, porque hicieron que en la Nueva Granada se produjera  ”una abominable guerra civil que hizo correr la sangre americana”. Sólo la concentración de poderes y de autoridad podía inspirar respeto, pensaba Bolívar. Y de manera categórica, le expresa a Pulido “yo no he liberado a Venezuela sino para realizar este mismo sistema”.

De un párrafo de la comunicación del Libertador, se desprende que Pulido le había manifestado, en su oficio del 27 de julio, que entorpecía su gestión (la gestión de Pulido), el hecho de tener en sus manos el poder soberano sobre la Provincia de Barinas, quien le contesta: “en conclusión para que no quede lugar alguno a la calumnia, y para que haya en V.S. la suprema administración de la justicia civil y criminal sin apelación, reservándome, como en todos los gobiernos que existen, los demás departamentos del poder: la guerra, la paz, las negociaciones con las Potencias extranjeras y la Hacienda Nacional. V.S.; entre tanto, como gobernador de la provincia, será el órgano para la ejecución de las órdenes que se expidan sobre los objetos indicados”.

Con fecha 1º de octubre de 19813 el Gobernador Pulido dirigió al Libertador un extenso oficio, que tiene una gran importancia histórica. En él expone la “situación política y militar” de la provincia. Su lectura da una clara idea de todo cuanto estaba aconteciendo entonces en Barinas, en aquellos días angustiosos y dramáticos. Por su importancia lo insertaremos a continuación:

“Señor General del Ejército Libertador de Venezuela.

La inmediación a los peligros que atacan por esta parte nuestra conquista libertad, me obliga a indicar a Us. Las medidas para impedir el golpe funesto que va a constarnos, cuando no nuestra ruina total, a lo menos mucha sangre, muchos sacrificios, y aún la mayor y más interesantes parte de los Estados de Venezuela.

Los Llanos donde pastan los ganados, y la caballería con que debemos contar para sostener el Ejército de la Unión, serán sometidos indefectiblemente al mando de los tiranos dentro de muy poco tiempo, si no se toman a la mayor brevedad providencias eficaces para sofocar y exterminar ahora los elementos de una conspiración general que se aproxima al hecho por momentos en estos pueblos, y que se deja entrever por unos síntomas que estremecen a la sensible humanidad.

El español Yáñez se halla todavía en San Fernando, ocupado activamente en la obra de invadirnos a la cabeza de un Ejército numeroso con respecto a nuestras fuerzas, el cual, según el libro de órdenes que cayó en nuestras manos, ha reforzado considerablemente con los auxilios que en estos últimos días le vinieron de Guayana, y los que le irán llegando de las reliquias del Ejército de Cajigal, y otros prófugos de esta y de esa Provincia: y yo creo que si Dios no hace un milagro, no podremos resistir estas fuerzas ni frustrar sus conatos, con las poquísimas armas que hemos podido recoger entre los vecinos de estos pueblos.

Compónese el Ejército de Yáñez, de americanos delincuentes y feroces enemigos nuestros, y de españoles agraviadísimos que, animados del grande interés de recuperar sus bienes, respiran además los más vivos deseos de vengarse contra el heroísmo y la bizarría de nuestras huestes que les han expulsado de un suelo que miran como propio.
Tienen éstos bárbaros dentro de nosotros, eficaces agentes y espías; pues no son otra cosa sus mujeres, sus hijos, sus domésticos y aún sus amigos; ellos reciben positivamente, sin poderlo nosotros impedir, los avisos que necesitan de nuestra crítica debilidad, para trazar y determinar su indicada invasión.

Una triste experiencia me convence de esta verdad, corriendo la vista lleno de amargura, a los horrores cometidos en Guanarito, de que yo tengo dado parte a US. Están protegidos estos crímenes por el Ejército de Yáñez, como lo están igualmente las facciones de los indios de San José, jurisdicción de Obispos, las de los zambos de Quintero, y las que han afligido a Guasdualito.

Así resulta de todas las declaraciones tomadas a varios reos que se han cogido por casualidad en distintos partidos; y así lo convence últimamente la noticia que acabo de recibir del Corregidor de Pedraza, relativa a participarme que por tres prisioneros se había informado, que más de 200 hombres acaudillados por dos españoles, intentaban invadir aquella ciudad, y después de ésta (Barinas), a fin de llamar la atención de las pocas fuerzas que tenemos en Achaguas para contener a los enemigos.

Ayer mismo destiné treinta lanceros, que son las armas que tengo, al mando del ciudadano Francisco Olmedilla, para que por medio de una sorpresa deshiciesen a los conspiradores. Si malogra este golpe, ya preveo la dolorosa necesidad de verme sacrificado con este benemérito pueblo, antes que abandonarlo a la inhumana crueldad de estos verdugos del género humano. Semejante desgracia envolverá indudablemente  nuestra débil expedición de Achaguas, que se verá forzada a retroceder de tan ventajosa posición, más para salvarse cada uno de los individuos que la componen, que para favorecernos, sí, como es regular, les persigue a un mismo tiempo el Ejército de Yáñez que obra de acuerdo con estas facciones.

¡Cuán sensible me será ver abandonadas al furor de los enemigos unas vidas tan preciosas como las de unos defensores de la libertad, junto con los inmensos caudales que en estos territorios están ahora prontos para ser consagrados en las aras de la patria, y que en manos de los españoles va a servir para alimentar y sostener a nuestros más atroces enemigos!

US.puede estar convencido hasta la evidencia por la Historia de nuestra revolución, que nuestra primera atención debe dirigirse y emplearse eficazmente en la defensa y conservación de los Llanos que son un almacén de víveres para nuestro ejército y un granero continuo de nuestros pueblos. En este concepto, estoy persuadido de que US. Conoce cuán necesario es destinar a esta provincia una división respetable al mando de un Oficial experto y prudente, para que por tierra ataque al enemigo de San Fernando, ya que es imposible hacerlo por agua como inútilmente me lo propuso desde Calabozo Tomás Montilla el 30 del último agosto.

Si no me pueden enviar soldados, aquí los hay, pues no faltan hombres decididos y con bastante disposición: falta remitirlos por la mayor brevedad, armamentos y pertrechos de todas clases, de acuerdo con este comandante y como US. Lo disponga, y derroten esta fuerza que nos tiene tomada la llave de esta provincia y de todos los llanos; en inteligencia de que la fuerza de Calabozo en nada favorece nuestra defensa con respecto  a Yáñez, pues, ni el Jefe que la comanda ha vuelto a avisar de sus movimientos desde el mes de agosto, ni los ríos y la gran distancia en que se halla de nosotros, proporcionan facilidad para combinar nuestras cooperaciones.

Si US. No toma esta providencia con la velocidad del rayo, yo preveo males incalculables, y aseguro de modo demostrable, que dentro de muy pocos días se internarán los bandidos por esta parte, se comunicarán con los de Coro, y pondrán sobre las armas cuatro mil o más caballos, montados de tantos hombres vagos que, acostumbrados a la torpeza de una vida brutal y selvática, no aparecen otra cosa que la ocasión que les ofrecen los españoles para emplearse en el ruinoso ejercicio de la rapiña y el brigandaje de que han subsistido siempre, a pesar de nuestra vigilancia, que cesará inmediatamente que entren nuestros enemigos a ocupar estos terrenos donde todas nuestras propiedades serán comunes para sus prosélitos.

Tendrá US. que batirse con ellos, al tiempo que otras graves atenciones pidan quizá su presencia; y si logra derrotarles, será después de haber lamentado las desgracias inevitables que presiente un espíritu al tocar de cerca peligros eminentes y ciertos.

Antes de ahora no dejaba yo de esperar estas mismas consecuencias de la obstinada negativa con que se nos privaba de la defensa de esta Provincia, rehusando enviarnos fusiles para recorrer los pueblos, imponerles el orden, asegurar al os sospechosos, exigir donativos y hacer otras muchas cosas útiles a l Estado, que son 50 fusiles era entonces suficiente fuerza para verificarlo; cuando ahora, no sólo no se pueden exigir donativos, sino que es preciso tener una División respetable para lograr apenas la pacificación de estos pueblos, en cuyo objeto estamos gastando todo el numerario que se puede recoger entre los buenos patriotas para costear continuamente expediciones que vayan a contener de pronto tantas conspiraciones como se levantan por todas partes.

Los 1200 españoles que, con fecha 27 de septiembre, se sirve US.avisarme haber llegado a Puerto Cabello, no debían haber hecho tanto ruido como el que se advierte por las medidas que se han tomado de hacer replegar que obrarán contra Coro por el lado de Carora donde es necesario tener precisamente una División fuerte; no sea que todos o parte de esos mil y pico de españoles que han llegado a nuestras costas, desembarquen por Coro o Maracaibo por estos puntos, que han sido en todos tiempos los que han prestado a los conquistadores de Venezuela la senda por donde han conducido las cadenas de la esclavitud.

Más temores debe inspirarnos el Ejército Yáñez, compuesto de hombres conocidos, de militares prácticos del terreno, con relación y conocimientos en todos estos pueblos, donde deben hallar y hallarán efectivamente, un número considerables de soldados y confidentes, al instante que emprendan su marcha contra nosotros. Dinero, armas, víveres y caballerías, todo será, al punto que nos acometa el enemigo, presentado a su disposición, por aquellos que, a pesar de nuestros desvelos, se apandillan en el día a un mismo tiempo, por un instinto diabólico, para destrozar nuestros pueblos con el nombre de Fernando VII, y victoriando, como ha sucedido en Pedraza, a Monteverde, nada cuesta a estos perverso ayudar a los tiranos con nuestras propiedades.

Lo que es más sensible en las circunstancias presentes, es el efecto que han causado las antipolíticas instrucciones que el Comandante genera del occidente ha remitido a nuestros pueblos, para que los abandonen y sigan a reunirse con el Ejército de Valencia, a fin de asegurar sus vidas. Para US.al dicho Comandante General las instrucciones de que le hablo, y vendrá en conocimiento de los males que han podido causar y nos han causado.
Parece que no deben obrar estos efectos los mil hombres recién venidos de España y dar lugar a semejantes providencias; pues esos soldados que acaban de llegar de España pelearán únicamente por ganar sus pagas, y no por vengarse ni defender ningún interés patrio como lo hacen los de Yáñez, a quienes es preciso respetar y destruir inmediatamente, porque mientras permanezcan en San Fernando nuestros enemigos, no se acabarán las facciones de estos partidos, ni dejará de sentirse tristemente los mismos desastres que estamos experimentando; desgracias que ojalá no pasen como lo temo a ser mayor.

Yo he tomado la terrible medida de matar a todos los españoles que tenía presos y cuantos se aprehende, y de dar orden para que pasen a cuchillo a todos los revoltosos a la menor sospecha: más de 30 aprehendidos en Quintero serán víctimas, según la disposición que di para ello ayer. Todas estas desgracias proceden de falta de fuerzas; y lo peor es que al fin se reunirán todos los efendidos y nos arroyarán, para vengarse de estas muertes que nos es forzoso ejecutar contra sus parientes y amigos.

Me horrorizo al conocer la índole de estas facciones: casi todas obran estimuladas de un mismo principio-el deseo de acreditarse los Pardos con los españoles, para que lo premie cuando vuelva, y les eleven sobre los blancos criollos: estas son las miras de nuestros facciosos; porque, al advertir nuestras pocas fuerzas, creen que al fin perderemos y que entonces ellos ganarán. Tan diseminada está esta idea tan subversiva entre los ignorantes, que yo me atrevo a jurar, que la dilación será de avance de Coro hasta Araure, siquiera 200 hombres, para que todos estos partidos estén unidos a favor del invasor, sacrificando primero a la parte sana de la población, sobre cuyas ruinas fundan estos inicuos su felicidad: de manera que al instante estarían en San Carlos amenazando a US. ¡Qué porvenir tan horrendo, pero factible!-derrotar a Yáñez, o tomar el Castillo donde está Monteverde, dentro de 8 o 15 días; o esperar una disolución general y la subsiguiente ruina de la República, en que prometo  quedar envuelto con honor, si por Occidente llegare a amenazar cualquier fuerza. Este es el gran problema que nos ofrece nuestra presente situación, para sucumbir, o ser libres.

Por tanto, repito a US.se sirva destinar prontamente la división que tengo indicada, con las armas y oficiales pedidos; porque, de lo contrario, consumiremos una porción de dinero en costear expediciones para contener a los facciosos que inquietan y afligen a estos pueblos.

Dios guarde a US. muchos años.- Manuel Antonio Pulido.

Postdata. Después de cerrado este oficio, me ha llegado el aviso que original incluyo, por la mayor brevedad, y la noticia confirmada que, por fin, los facciosos del partido Pedraza entraron a aquella ciudad, donde entre otras mil atrocidades, han asesinado al Corregidor ciudadano Pablo Romero, y mal herido al Venerable Cura ciudadano Venancio Bezerra, cuya pérdida debe ser muy sensible a todo el que amare nuestra justa causa. No obstante esta ocurrencia, ha dado orden a Olmedilla, para que siga su marcha a sorprender como pueda con sus 30 lanceros, a los 200 y más invasores; quedando ya con el sobresalto de que, si perdemos el lance y los facciosos arrollan a Olmedilla, correrá esta indefensa capital, la misma y aún peor suerte que Pedraza; siguiéndose precisamente de semejante desgracia, la subyugación indefectible y bien calculada de toda esta provincia. Por tan graves ocurrencias, he dispuesto sea el doctor Ramón Méndez el portador de este oficio, para que a la voz informe a US. lo demás que se omite, por ser prolijo.- Pulido”.

Ya antes, el Coronel Manuel Antonio Pulido había informado al Libertador acerca de las graves amenazas que se cernían sobre los pueblos de Barinas, y en torno a las desgracias que se podían sobrevenir, si de nuevo aquella capital caía en manos de los españoles. Pero el Libertador, parece que no compartía los temores de Pulido, o se revestía de optimismo, porque, en comunicación fechada en Caracas el 21 de agosto, le expresaba al Gobernador de Barinas: “Por el oficio de V.S. de fecha 2 del corriente, quedo enterado de los movimientos que hacen los enemigos por esa parte y de los temores que V.S. tiene por hallarse sin fuerzas que oponerles si adelantan sus marchas. Las ventajas que hemos obtenidos posteriormente, y las disposiciones que he tomado, deben liberar a V.S. de aquel cuidado, reposando en la confianza de que no perdono medio que pueda contribuir a la seguridad y libertad de los pueblos que mis armas han reunido”.

En oficio del 8 de agosto del mismo año 13, el Coronel Pulido avisa al Libertador la entrega de 9.000 pesos, para subvenir a los gastos de la campaña, logrados en donativos, y que, en lo adelante, continuará enviando nuevos aportes. Y reitera la solicitud de los 50 fusiles para reforzar la guarnición. En la contestación, fechada en Caracas el 22 de agosto, que a este oficio hace el señor Rafael D. Mérida, en nombre del Libertador, se expresa la complacencia de éste por la eficaz colaboración monetaria del Gobernador de Barinas. Y se le dice que se expidieron órdenes al Comandante de Guanare, para que pusiera a la disposición de Pulido los 50 fusiles solicitados; y “que una expedición destinada a proteger a los pueblos de Occidente”, había empezado a salir para proporcionar mayor seguridad a la Provincia de Barinas.

Parece que en oficio de 1º de septiembre, don Manuel Pulido había planteado de nuevo “las diferencias tantas veces suscitadas sobre el federalismo o centralismo”, porque el Libertador, preocupado por la situación que cada día se ponía más grave para la República, le respondió el 20 del mismo mes, que el momento no era el más oportuno para examinar formas de gobierno. Que una sola debía ser entonces la preocupación de todos: la defensa del país, y por lo tanto, un gobierno central. Las inquietudes que en aquellos instantes tenía Bolívar, lo hacen aparecer menos optimista que antes; lo que, en cierto modo, justificaba muchos de los temores que va plantear Pulido en su oficio del 1º de octubre.

La verdad es  que las relaciones entre el Libertador y el Coronel Manuel Antonio Pulido no pudieron ser cordiales, y cada vez se deterioraban más. A Bolívar le molestaban algunas cosas del Gobernador de Barinas y la manera como éste se expresaba en su correspondencia. Pulido manifestó al Libertador su disgusto con el Director General de Rentas y el Administrador de Correos, por no haber empleado con él “los términos propios”, y haber traspasado “los límites del decoro”. Tampoco le agradó a Bolívar el tono de las palabras en que Pulido le dio estas quejas, como no le agradaba el lenguaje que solía usar el Gobernador de Barinas en su correspondencia para él. Molesto el Libertador le dice: “Si el Director General no ha empleado con V.S. los términos propios, y si el Administrador General de correos ha traspasado los límites del decoro dirigiéndose a VS., ha debido VS. Manifestarme su queja para proceder en consecuencia, y no prorrumpir en reflexiones ofensivas a mi carácter. Ignoro todavía cuál ha sido el lenguaje del Director general, y en cuanto al Administrador general de correos, puedo asegurar a VS. que no incurrirá en nuevos excesos”. Y finaliza en esta forma: “Concluyo insinuando a VS. que obligado por mi destino a sostener  la autoridad de que soy responsable, haré en lo sucesivo, todo el uso necesario para impedir que se empleen las reflexiones indecentes con que faltando, y no a mi representación, sino a mi carácter particular, se ha propuesto VS. Prodigármelas en todas sus comunicaciones”.
La situación en Barinas era cada vez más difícil. “El Coronel Manuel Antonio Pulido, rodeado ya de cuerpos realistas considerables, tomó una resolución suprema no sólo para salvar las fuerzas que tenía, sino también la población barinesa que estaba más comprometida y que habría sido sacrificada inevitablemente. Reunió mil hombres escogidos, dos mil caballos, dinero, y evacuó la ciudad, en dirección a San Carlos, para reunirse con Bolívar que se dirigía hacia ese mismo punto: llevando y amparando con sus fuerzas una población de cerca de cuatro mil almas que huían de las crueldades de los enemigos”.

Sobre esta retirada, que se inició en los comienzos de noviembre, en 1813, escribirá más tarde el General José de Cruz Paredes, quien participó en ella cuando era un joven con el grado de cabo de caballería: “El Gobernador de la provincia de dispuso abandonar el territorio de ésta, por carecer de las fuerzas necesarias para defenderlo, y reunido mi cuerpo a otras fuerzas de la provincia, marchamos para la de Caracas. Esta fue una retirada difícil y sumamente peligrosa: la opinión se decidía por los realistas; gruesas guerrillas plagaban el territorio en defensa de tal causa; y los patriotas teníamos que dar protección a multitud de familias emigradas que marchaban con nosotros, huyendo al furor español. Los combates, por tanto, fueron casi diarios y muy serios los de Boconó y Tucupido”. A los cuales se sumaron otras acciones de armas: la de la Sabana de San José y la de las proximidades de Guanare. En San Carlos, se unieron al Libertador.

“La facilidad con que las fuerzas de Yáñez, débiles en sus principios, pudieron ocupar toda la Provincia de Barinas” –son frases del Libertador- hacen que éste, desde Valencia le escriba al Gobernador Pulido. Bolívar aprovecha los sucesos para repetirle a don Manuel, que “en las circunstancias actuales, una administración conforme a las reglas ordinarias, no lograría destruir los enemigos”, ni conservar a la Provincia “al abrigo de nuevas agresiones”. Por tanto, era de forzosa necesidad “obrar hostilmente contra los enemigos de la Provincia de Barinas, y someter por la fuerza aquellos pueblos refractarios de la misma, afectos a la causa española, que obstinadamente hacen la guerra a libertad”. Por lo que había dispuesto, que la Provincia fuera gobernada militarmente, como en estado de conquista, por el Teniente Coronel Ramón García Sena, “militar vigilante, lleno de interés por nuestra causa”. Bolívar finaliza: “VS. queda separado por lo tanto del Gobierno, mientras sea necesario que exista en Barinas un Jefe que obre militarmente”.

Seis días más tarde, el Libertador comunica su decisión a la Ilustre Municipalidad de Barinas. El Teniente Coronel Ramón García de Sena, Gobernador Político y Militar de la Provincia, llega a la Ciudad de Barinas en los primeros días del mes de enero de 1814. Nada bueno pido hacer este magnífico oficial en aquellos momentos dramáticos. A los pocos días, emprendió una retirada verdaderamente desastrosa, y la Ciudad de Barinas, tomada por los enemigos, fue blanco de las peores atrocidades.

Apartado del mando, el Coronel Manuel Antonio Pulido se dirigió a Caracas, donde permaneció poco tiempo, porque la proximidad de Boves lo obligó a emigrar. Se fue con la familia y otros compatriotas para la Isla de Curazao, donde estuvo hasta 1817, año en que falleció trágicamente. De tránsito para Haití y en el cumplimiento de una “comisión patriótica”, el barco que lo conducía naufragó en el mar de las Antillas.

Don Manuel Antonio Pulido fue uno de los más esclarecidos próceres de nuestra Independencia. Era un varón con ideas definidas. Su defensa del sistema federalista ante el Libertador así lo confirma. No importa que esta forma de gobierno no fuese la más adecuada para aquellos momentos. En ello pudo quizás estar equivocado; pero tenemos que reconocerle que poseía una clara visión del estado en que se encontraba el país en los años de la guerra a muerte. Los trágicos hechos que dieron al traste con la Segunda República, confirmaron sus dolorosos vaticinios y sus temores. Es innegable que tenía condiciones para el mando militar. No otra cosa se desprende de las páginas de la Autobiografía del General José Antonio Páez, quien inició su carrera de guerrero bajo las órdenes de Pulido. Páez recordó siempre con cariño a su antiguo jefe. En 1842 y siendo Presidente de la República, no vaciló en expresarle al joven estudiante Lucio Pulido: “Si don Manuel Antonio Pulido viviera, (yo) me quitaría estas charreteras y las colocaría sobre sus hombros”.   El haber levantado un ejército en Barinas, en medio de tantas adversidades; así como la sabia conducción de la retirada hacia San Carlos, de la cual hemos hablado, son pruebas evidentes d sus dotes militares; aunque, en la retirada, o debe olvidarse el rol que cumplió el Coronel Pedro Briceño Pumar, Comandante de Armas de la Provincia. Ni el heroísmo de un Olmedilla o un Acosta. Pero el Coronel Manuel Antonio Pulido fue realmente el conductor. Y a todas estas cualidades, debemos sumar su patriotismo y su desinterés. Fue un gran hombre este barinés del siglo XIX.

FUENTE: TOSTA, Virgilio. Galería de Ilustres barineses.  Caracas. Academia Nacional de la Historia.1990. pp. 163- 175. Transcripción: Lcda. Arlett Colmenares.

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Rafael Ángel Insausti: Varón de Soledad

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Alexi Gómez B Infinita Ingrimitud Con hidalguía, sin artificios, Rafael Ángel Insausti (Barinas 1914-Caracas 1978), es, con mucha probabilidad, el intelectual barinés más polifacético que hayamos conocido. No solo destaca su brillante y profunda obra poética, su juicio de crítico … Sigue leyendo

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Rafael Ánel Insausti y la Poesía Infantil


Carmen Mannarino.

Todo lector de “La herencia leve”, de Rafael Ángel Insausti, sin esfuerzo intelectual alguno, percibe un estado de candor que la palabra como honda sencillez le confiere valida de la connotación y del ritmo. Mundo alado y de nostalgias, universo de misterios e imágenes humanas que en el cumplimiento de acciones cotidianas, o por el simple y complejo hecho de existir, van enhebrando una red que es reservorio esencial del mundo, hecho levedad por la gracia de la alada palabra. Leve el poeta mismo, su figura, leve su verbo por la delicadeza que es alcance de elegidos, leve la herencia que lego a la niña que es síntesis de genérica descendencia:

Te dejaré la luz, el ala, el canto.
Mi herencia leve es esta: la luz, el canto, el
Ala. Esta es mi sola herencia (p.9).

¿Qué mas, otra y mejor herencia de poeta? No solo por estar desprovista de materialidades, sino que ya poeta con sensación de desarraigo, Insausti no poseía ese telurismo que ha justificado ante sí mismo y ante los otros la vida y la obra de poetas, en quienes la tierra es tatuaje y posibilidad de legado. La luz, el canto, el ala, herencia universal de espacio eterno para quien se inicia en el difícil oficio de la vida. Es decir, toda la claridad del mundo, todas las cadencias del espíritu, toda la capacidad de sueño, en esos tres símbolos extraídos de la más regalada cotidianidad.
¿Qué niño no se siente dueño de la luz, de la música o de los pájaros? La negación de esa posesividad se la irá presentando el lado amargo de la vida, mejor, de la sociedad, con el andar de los años. Mientras tanto, la ilusión es –deber ser- la legítima habitante del alma infantil. Más adelante el poeta dice:

Gritas. Pones en el cielo tu grito.
Mas tu grito hace bajar la estrella, el sol, la
lluvia: lo que acaricia, lo que ilumina y vuela. (p.13).

Ahora nos provee de una sus claves de elaboración poética al explicar la significación oculta tras la mención de los tres elementos. Y la pagina toda de “Elegía” a un pájaro de “trastornadora belleza” que la niña hizo violetamente suyo, concluye con la sugerencia de la muerte y el enigma de lo que esta después de ella, comunicado con ritmos un tanto alterado.
Inmóvil, fija su sombra aquí, ¿adónde sigue-por la región de la que no se vuelve-, para siempre volando, mas pájaros que nunca?… (p.13).
La aprehensión de la animicidad infantil preside una y otra estampa, está presente una y otra vez, demostrando que el poeta se sintió ese “niño eterno” que recomendaba Rabindranath Tagore cultivar, que supo olvidarse de la edad y el saber para acercarse de nuevo al estado espiritual perdido, en actitud de recuperación y aprendizaje. Algo semejante a lo que poéticamente expreso. Unamuno en:

Niñez eterna de la mar, ensueño
de un alba eterna…
me baño en la niñez rosada y tierna
cuando es todo el empeño
vivir sin más, dejarse ser soñado
y oír la propia sangre como canta…
(Romancero del destierro).

Una veces, en el libro, es la sensación de un deseo, apresado en la palabra: “ella pide lo que huye, lo que nunca se aquieta” (p.15), al que la sensibilidad estática acerca nuevos elementos: “y por el aire, para darle gusto, discurren brisas, nubes, pájaros…” (id.)
Otras, la nunca agotada sorpresa ante la s pequeñas maravillas de la naturaleza: “A la noche todos los ahuecaron las manos y en ellas mimaban una llamita tremula.” (p.17). también el misterio que desde los desvanes de la memoria permite el recuento de tesoros escondidos, de memoriosos escalofríos, de Imaginación”, “que cambia la esencia y el nombre de las cosas” (p. 11), como la define, para desterrar la duda que alguien pueda aun abrigar sobre la coincidencia de procedimientos en el adulto y en el niño respecto a la metáfora. El mismo Insausti la realiza cuando escribe sobre el grillo: “Por los aposentos, por los corredores y el jardín de las manos se desbordaba un agua de oro, en la sombra  del canto”. (p 17 “La herencia leve”). O sobre el relámpago: “cuando la noche se agriete y se haga ruinas y el agua extienda- sobre el mundo- acariciadoras húmedas telas blancas, ¡ocúltate en la cueva instantánea del oro! ¡acógete a tu dios palpitante! (p.11).
Para desalojar en el adulto ese pretendido acercamiento comprensivo de la literatura (¡ay, la escuela!), como si se tratara de conocimiento lógico, el escritor enfatiza en eso de que ser comprendida no es el fin de la literatura y menos de la poesía: “debe ayudárseles a sentir el poema y a interpretarlo en términos de poesía, jamás de raciocinio” (p.13) porque: “lo esencial es que el niño, al leer poesía escrita para la infancia, se reconozca en la misma con las infinitas posibilidades que le ofrece el hecho de o saber distinguir entre el sueño y la realidad, entre las cosas como él las imagina y como en efecto son”. (id.). En estos dos juicios fundamentales el autor la selección, los cuales le permitieron, válidamente, colocar la “cancioncilla de navidad” de Pablo Rojas Guardia, “La tinaja morena” de Jacinto Fombona Pachano, emociones suscitadas por vidas de insectos, como en “Los batallones  silenciosos”, o del hombre embrujado de quien solo pervivió una voz para el recuento de dichas no olvidadas, en “una voz”. En fin, un conjunto de hermosas levedades con la infancia como pretexto para hablar de la vida como verdad que yace en cada miniatura existente, en cada ráfaga de existencia.
Luego de esta muy rápida presentación de “La Herencia leve”, cabe la pregunta de si Rafael Ángel Insausti delibero  acerca de un destinatario primordialmente niño –o adolescente- para el libro, que acusa la dedicatoria a los niños Nathalie-Josianne-su hija francesa-, o si ella es apenas un pretexto para acercarse más verídicamente a la vida, seleccionado de ella los primeros asombros y emociones, los más sutiles desengaños. Quizás viene a nuestro auxilio, acertadamente, el criterio del poeta como visionario, que nunca incólume ante la decepción de la realidad, decide jugar sobre ella valido del embrujo que lo involucra dentro del sentido que, por naturaleza, el niño confiere al mundo. Es la zona de confluencia del niño y el poeta, en cuanto sentido mágico y expresión creadora. Por algo dijo Fryda Schultz de Mantovani que “la infancia es la edad en la cual todos los hombres son poetas”. R.A. Insausti se coloco en esa dimensión para escribir “la herencia leve”, sin duda, remembranza de orígenes, razón que explica el que un ingrediente nada infantil se inmiscuyera en las páginas: la nostalgia. Es ella la que destina el libro mas bien a la adolescencia, cuando la irrupción del ensimismamiento paraliza por grandes trechos de tiempo las acciones. Rosas, jazmines, casa de tejas y tinajero, grillos, rinden cuenta de un tiempo que la nostalgia desde otro continente –el libro fue escrito en Paris- cubre de esplendor duradero.
No resulta inocente la incursión ficcional de RAI en el mundo de la infancia. Nueve años antes -1956- la Imprenta López de Buenos Aires había publicado “La poesía venezolana para niños”, antología con selección, prologo, notas y epilogo suyo. No resulta Insausti un compilador más, sino un conocedor del alma infantil a la que primero se acerco, con este libro, a través de otros poetas venezolanos. Y no poetas que deliberadamente escribieron “para los niños”, en su mayoría, sino quienes a través, de temas extraídos de la infancia o de motivos que por su tratamiento lúdico y fantasioso, resultan apropiados para el gusto infantil, y, en extensión, para todos los gustos. Bien conocía Insausti las potencialidades creadoras del niño, quien las posee, no por artista sino por niño. Y para el se empeño en reunir en volumen más de sesenta poesías, con la confianza del valor estético y la probabilidad del acierto. A sabiendas de que no bastaba la compilación, unas breves palabras la anteceden, para sentar criterios de selección, más la alcaratoria  de que, por razón de disponibilidad poética, resulta apta para los niños que dentro del campo de la lectura se manejan con independencia, además de, por supuesto, para padres y maestros, los legítimos proveedores de estímulos que alertan la sensibilidad del niño y los mas obligados a ser mediadores en eso de proveer adecuados materiales de lectura.
Cuando se refiere a la metáfora, e breves párrafos compendia el valor expresivo de la figura, a conciencia, sin duda, de que es uno de los aspectos que ha concitado mas posturas encontradas, pues sobre ella la sensibilidad y el raciocinio han esgrimido lanzas.
El poeta metaforiza para expresar con imaginación y con un lenguaje propio su mensaje. El niño crea metáforas porque ellas posibilitan su expresión cotidiana, dadas su limitación de léxico y su innata capacidad creadora. Insausti, hermosa y didácticamente, explica el proceso formativo de “ese desenfado de la “Giraluna duerme el niño” de Andrés     Eloy Blanco, “Viaje” de Miguel R. Utrera, la “Elegía a un elefante” de Aquiles Nazoa, junto a poesías elaboradas expresamente para el destinatario niño, como los de Manuel Felipe Rugeles, Alberto Arvelo Torrealba, Beatriz Mendoza Sagarzazu, Morita Carrillo, porque responden a su sensibilidad por las cosas naturales y por el mundo del hombre,
Ilusión esta de logro de su tránsito a través de las primeras edades.
En el campo de la literatura infantil, el aporte de Rafael Angel Insausti no decide de sus otros aportes a la literatura venezolana. Como en ellos, involucra lo creativo y lo conceptual. Tanto “La herencia leve” como “La poesía venezolana para niños” requieren nuevas ediciones al alcance de la escuela y del niño.
(1)    Todas las citas han sido hechas de la edición de “La herencia leve”, edición de 1989 (S.N).

FUENTE: Carmen Mannarino. “Rafael Ángel Insausti y la poesía infantil” en Parángula (Revista del Programa de Cultura de la Unellez). Barinas,  octubre 1990, año 7, nº 9, pp. 38-39. Transcripción: Carmen Martínez/ Unidad de Patrimonio Cultural

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Rafael Ángel Insausti: la Palabra como Desnudo Símbolo.


José Napoleón Oropeza. (Discurso de orden en coloquio de Literatura en Barinas, 1990) De nuevo reunidos unos cuantos hombres y una misma sombra, sobre la única sabana que aún conserva sus caminos: los del norte conducen al cielo, los del … Sigue leyendo

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