Carta al General J. B. Arismendi (Valencia, 16/12/1818)

Angostura, 16 de diciembre de 1818

A S. E. El General J. B. Arismendi [1]     Descargar Documento

La comunicación de V. E. de 21 y 22 de setiembre y de 7 y 9 de octubre últimos son las únicas que he recibido de V. E. de mucho tiempo a esta parte; y a pesar de que las mías con V. E., han sido muy frecuentes y dirigidas por varias direcciones tan seguras como un esquife despachado de Maturín conduciendo mi comisionado cerca de V. E., el teniente coronel Avendaño, por mi corresponsal en Trinidad, el señor Guillermo White, y por buques salidos de aquí con destino a esa Isla, no he tenido la menor noticia ni de Avendaño ni de V. E., sabiendo solo por noticias de Martinica y otras Antillas los sucesos favorables obtenidos por nuestros corsarios contra los españoles. Una goleta que llegó ayer de Martinica dice vagamente que S. E. el Almirante había apresado tres buques españoles, y el comandante Joly veinte y dos que salían de Curazao para la Guaira.

La incertidumbre en que estoy con respecto a Avendaño que salió de Maturín desde el 4 de noviembre y la proximidad de mi viaje a Apure, me han determinado a enviar este correo para imponer a V. E. de mis operaciones y de lo que debe ejecutar durante mi campaña por el Occidente.

El 20 de presente marcho a Apure conduciendo toda la infantería de la brigada Monagas. La división Sedeño de más de 800 estaba el 8 de este mes frente a las bocas del río Apure, y estará ya en San Fernando. Mi guardia á las órdenes del general Anzoátegui llegó a aquella ciudad el 23 de noviembre, y el ejército del mando del general Páez constaba el 1º de diciembre entre caballería e infantería de 3.700 hombres. Yo conduzco los vestuarios que habían en este almacén, pero no son suficientes quizá ni para la mitad del ejército que está allí reunido; conduzco también armas y elementos de guerra y las operaciones de la campaña principiarán en el acto que yo llegue, pues todo está pronto. Los enemigos ocupan las plazas de Calabozo y Barinas, y aunque hay alguna diferencia en las noticias de las fuerzas con que ocupan Calzada y Morales estas plazas, conjeturo que podrán tener a lo sumo cerca de 3.000 hombres, la mayor parte de infantería. Nuestro ejército de Occidente no bajará de 5.500 a 6.000 hombres, entre ellos más de 3.000 caballos y todo él bastantemente disciplinado y perfectamente armado. Hasta hoy los enemigos han obrado con una prudencia que casi degenera en timidez: han diseminado solo algunas guerrillas que siempre han sido batidas por los nuestros, que observan muy de cerca el grueso de estos cuerpos. Creo muy bien que si el enemigo, reunidas sus fuerzas, compromete una batalla, la república quedará libre para siempre.

Mientras yo emprendo mis operaciones por el Occidente el señor general Bermúdez, gobernador comandante general de la provincia de Cumaná, cubrirá aquella provincia con las fuerzas de su división, y con las que ha reunido ya el coronel Montes de las dispersas en Cariaco el 31 de octubre, que pasan, sólo estas últimas, de 600 hombres. Además deberá seguir reuniendo y organizando todas las que puedan reclutarse en la costa de Güiria, y el resto de la provincia. La escuadrilla sutil del mando del capitán de navío Antonio Díaz está también bajo las órdenes del general Bermúdez; obrará donde convenga, según las que reciba de dicho señor general, ya en el Orinoco o ya en la costa, según las circunstancias, pues aunque no es probable que los enemigos piensen atacar esta provincia de Guayana, en este caso el general Bermúdez con su división y las fuerzas sutiles del mando del comandante Díaz vendrán en su auxilio, e incorporadas a las que quedan en esta capital, la Baja Guayana, y en las Misiones, y a la escuadrilla que volverá á esta plaza luego que yo llegue a San Fernando, serán más que suficientes para destruir cualquier invasión que intenten contra la provincia de Guayana, en la que ha quedado la división de caballería del general Sedeño, y los batallones de Angostura y Bajo Orinoco que se aumentan y disciplinan incesantemente. El señor general Bermúdez está autorizado para obrar en todo, conforme a las circunstancias, bien defendiendo esta plaza, si es invadida, bien acometiendo a Cumaná, bien haciendo incursiones y desembarcos por la costa a barlovento de Guaira por Curiepe o el Tuy, o por donde tenga a bien, usando de la escuadrilla sutil, y pidiendo auxilios de tropa a V. E.; y al Almirante, de víveres y buques mayores, según las operaciones que emprenda, y V. E. debe dárselos.

S. E. el general Mariño está en Maturín con las fuerzas que ha reunido, y marchará al Pao a incorporarse con el señor general Monagas, que ha recibido nuevos elementos para levantar cuerpos de infantería y que queda con toda su caballería. El general Zaraza cubre con su brigada sus antiguas posiciones y levanta también cuerpos de infantería. El consejo de gobierno, que reside en esta capital, continúa el ejercicio de las funciones de su instituto y proveerá a las divisiones de lo que necesiten.

Antes de ahora he tenido la satisfacción de participar a V. E. las ventajas obtenidas por lo generales Monagas y Sedeño sobre los facciosos de Chamariapa y Güere, y sobre el rebelde Torralva; y ahora tengo la de añadir que el general Sedeño destruyó completamente, el 5 del presente, en las inmediaciones de Cabruta, la partida de más de 100 hombres que mandaban los Lamuños, matándoles 11 y haciéndoles más de 40 prisioneros, y obtenido esta ventaja con solo 40 carabineros que destacó de su división. También les tomó más de 200 caballos, muchas sillas, lanzas y carabinas. También he tenido la satisfacción de enviar a V. E. el reglamento para la convocatoria del nuevo congreso, y la declaración del gobierno y pueblo de Venezuela a todas las naciones: todo lo que supongo en manos de V. E., encargándole muy particularmente la ejecución del reglamento en esa isla, pues el congreso debe instalarse el 1º de enero próximo y las elecciones de algunas de las provincias han llegado ya.

El general Páez, en su última comunicación, me participa que un cuerpo enemigo fue sorprendido en Santa Bárbara, y después de perder muchos hombres, entre muertos y heridos, se le hicieron 69 prisioneros.

Ha mucho tiempo que he pedido a V. E. que remita a esta plaza a un joven apellidado Pérez, que embarcó en Guayana la Vieja en el bergantín “Apure”, que sabe el oficio impresor, porque el del gobierno está mucho tiempo hace enfermo, y no hay quien sirva la imprenta. Recomiendo a V. E. muy particularmente que ordene a este joven que se traslade a esta capital a la brevedad posible.

Desde el 4 de noviembre, en Maturín, previene a S. E. el Almirante, que después de poner a la disposición del señor general Bermúdez los vestuarios, armas y elementos de guerra que le pidiese, de los que condujo el bergantín “Imogen”, ahora “Libertador”, remitiese a esta capital con toda seguridad todo el resto del cargamento pues lo necesito con urgencia. Si el Almirante no ha llegado a esa isla ejecútelo V. E.

Dios &

NOTAS:


[1]              “Carta al General J. B. Arismendi” [Angostura, 16 de diciembre de 1818], en: Simón Bolívar. Obras Completas (Cartas del Libertador comprendidas en el período de 20 de marzo de 1799 a 8 de mayo de 1824) . Caracas: Ediciones Fotal, tomo I, 1964, pp. 374-376. Investigación y Compilación: Samuel Leonardo Hurtado Camargo y Robert Vela

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