La Trayectoria de una Vida: Nota autobiográfica de don César Acosta


Don César Acosta. Fuente: La Prensa de Barinas. Barinas, viernes 22 de marzo de 1991, p. 31/Reportaje. Colección: Fhenavril

César Acosta

Huérfano de padre a los dos años de edad y en su inocencia de niño, sin comprender el suceso que le rodeaba y sorprendía. Plegado al traje de una mujer que sollozaba sin consuelo, el también, aunque ignoraba el significado de aquel extraño acontecimiento, vertía lagrimas y quejas, las que sacaban y apagaban con el vestido enlutado de aquella mujer, era su madre abnegada y fiel, la que con su llanto y entrecortada conversación, le señalaba el féretro y le instruía de la ausencia eterna de su progenitor!. Su madre, ese amor filial de infinita grandeza e incomparable bondad, se quedo muy sola con su pobrezas, su duelo y preocupaciones en la crianza y educción de su progenie!.

Mas o menos un lustro había transcurrido y aletargado en algo el sufrimiento de aquella singular mujer, y mientras su hijo crecía dotado de natural precocidad y la madre noble y buena elaboraba agradables golosinas, el muchacho ejercía expendio de aquellas procurando venderlas a domicilio, cabe decir, de casa en casa, para obtener de inmediato las escasas gananciales o acaso lo invertido en las heterogéneas industrias de tipo domesticas: confección de dulces, guisos condimentados, laborar el algodón casero en pabilos incluso, fabricar velas de graso, jabón de la misma substancia, arepas al budare o fritas; en fin otras  granjerías, las que el muchacho pregonaba por las ruinosas calles de su pueblo en desolación y escasez colectiva.

Entre tanto, el huérfano concurría a una escuelita privada, la cual dirigía un venerable anciano y quien le enseñara  las primeras letras las primeras letras y la rudimentaria escritura. El A.B.C, y el palote vertical, hasta llenar con tinta y pluma, manillas de papel rayado y donde también le enseñaron preceptos de la Doctrina Cristiana. Por triviales circunstancias dejo de concurrir a la escuela, para ingresar en una de carácter público, regentada por un señor tan inteligente como irascible de ahí que, por una pasajera travesura del chico le aplicaron sanciones, cuatro palmetazos que enrojecían sus manos y no fue mayor el sinapismo por haber puesto pies en polvorosa. Las caricias del Maestro le hicieron abandonar la Escuela y buscar colocación como mesonero en una casa de pensionistas de poca monta. De ahí paso a trabajar en una tipografía de la ciudad, como desempastelador de tipos arrinconados en un local de la antigua casa de gobierno “sitio en donde hoy existe el Grupo Escolar  “Estado Guárico”- y mientras allí trabajaba el maloliente material, frecuentaba a ratos otra Escuela de mayor categoría, la que también abandono al presentarse el examen en su primer grado.

Ejerciendo el cargo en la Imprenta con sueldo de diez “pesos” mensuales, ocurrió la invasión “restauradora”  de Castro e 1899, y cerrada la Imprenta Oficial por la violencia de la guerra, aquello fue lamentable para el muchacho, ya que por su adelanto en el arte tipográfico, como por la pérdida de sus “pesos” ganados antes del cierre de la tipografía quedando sin efecto el “páguese” de aquellos y sin saber a qué bolsillo irían a ingresar.

Quince años de edad más o menos, cifraba el menor, cuando el natural e ineludible fenómeno de la muerte, le arrebatara la vida de su adorable progenitora.

La única que la aconsejara con ahincó  la senda de la honradez; el respeto de los mayores;  cumplir sus obligaciones cualquiera que fuesen escritas o verbales, causantes de responsabilidad; aprender algún arte u oficio para ganarse el sustento en su corta o longeva existencia y en fin, adquirir si no una profesión Universitaria, por lo menos, una decorosa artesanía, acorde con la que le dejara su padre por herencia.

Sin embargo el tremendo revés que le originara el deceso de su hacendosa progenitora y el no volver a frecuentar Escuelas, una preocupación sui-generis del quinceañero muchacho, intuía en su mente el factor interesante de las letras y de ahí que, mientras expendía chucherías a domicilio, fabricaba cotizas

De suela dril, reparaba armas de fuego, remendaba artefactos y o perolas de cocina, forjaba el hierro para marcar vacunos y otras cosas, también dedicaba horas leyendo y borroncando papeles en el deseo de adelantar algo su primera instrucción elemental.

Veinte años de edad cumplía el joven cuando un día cualquiera del calendario en curso se aleja de su pueblo nativo, en búsqueda de mejores ambientes económicos llevando como lema principal, la honradez y la noción práctica del trabajo, cabe un número de sus ramificaciones.

Después de andar por estrechos y ásperos caminos, llega a una ciudad en escombros- acaso peor que la suya, la Ciudad Nutrias- en aquella ejerce el arte de la carpintería en escala rustica fabricando ruedas para carretas tiradas por mulas, hasta conseguir una dependencia como expendedor en una casa de comercio en la misma ciudad. El ejercicio como detallador le fue satisfactorio e su primera etapa pero después, un primer dependiente del negocio al pretender ejercer una autoridad sobre el mozo no acorde con las reglas del servicio, promovió un tremendo desafío del joven ofendido, dejado estupefacto al pretencioso indecente. Esta controversia motivo la renuncia irrevocable del empleado y, no obstante reiteradas exigencias del patrón o dueño del negocio, prefiere trabajar como oficial de un taller de carpintería, en donde adquiere algunos ahorros y con los que regresa a la ciudad nativa, estableciendo en ella un ventorrillo de poca monta, el que desapareció mediante el fiado insolvente, diversiones y lujurias temperamentales de la juventud.

Después del pulpero fue Músico de Escuela vale decir- no como empírico

Sino de estudio, por nota en la ejecución de un clarinete. Todavía conserva el instrumento como recuerdo de sus años juveniles, prósperos y tentaciones y halagos, las que fueron en realidad para el joven un cuadro de ilusiones pasajeras, cuando en su estancia de pobrezas y enfermo le marchitaban su espíritu. Espoleando por la insalubridad de su organismo, emprende viaje hacia los Andes, allí le espera el cálido abrazo de un hermano y a su lado recupera la salud y activan sin reserva el ritmo del trabajo, apoyando en la solvencia y honradez comercial de su acreditado hermano. ¡cuántas ilusiones  en halagüeñas esperanzas cifradas entonces en la erradicación de sus reveses! pues no obstante la ascendencia y prosperidad de la empresa impulsada por los cuatro brazos fraternales y la colaboración del crédito, un inesperado fenómeno trunca la felicidad y las aspiraciones futuras del incognito “personaje”

de este episodio.

Se trata del asesinato a mansalva en una noche oscura, de su inolvidable hermano valiente y honrado trabajador, asesinado por forajidos mercenarios y cobardes, cuando solo cifrada sus 23 Abriles. Tan lamentable suceso obliga al protagonista principal y origen de este cometario, al retorno a la ciudad de su nacimiento y en ella ejerce la industria comercial y a los 30 años de edad se enlaza en matrimonio, cría y educa su progenie algo numerosa hasta levantarla bajo las consignas del trabajo y la honradez. Desde muchacho sin pereza,  agenciaba su económico subsistir, desyerbando calles empedradas, cortando leña, expendiendo agua acarreada del rio, jornaleando en conucos a su manera infantil y en aquel transcurso problemático de su vida, procuraba no olvidar lo enseñado en la Escuelita privada, llevando en sus faltriqueras un pedazo de lápiz y papeles impresos para escribir y leer.

El incognito sujeto, en la crianza procesiva de sus hijos trabajaba el arte de la mecánica en sus variadas especies en particular, la Relojería, Maquinas de escribir, de coser y armas de fuego. Leía hasta lo exhaustivo, Novelas Dramáticas, Historias diversas, pero con prioridad las que tratan de la Gran Provincia y los acervos históricos de su Capital Barinas. De ahí pues, que mediante su sencillez literaria, audazmente ha escrito y publicado más de un centenar Artículos referentes a la bicentenario ciudad. No solo ha escrito sino que ha seguido escribiendo sobre el mismo tema vernáculo como también, una Antología de acontecimientos, distinguida en la irrupción de artefactos  modernos aéreos y terrestres a la vez que, fenómenos planetarios de extraordinaria belleza y presunciones catástrofes.

Y ahora: respecto a cargos públicos desempeñados por el individuo o sujeto en cuestión y aunque, en su espíritu jamás ha lugarizado la jactancia  y el exhibicionismo pero, como complemento en la trayectoria de su vida, cabe analizar con alguna exactitud sus ejercicios oficiales. En curso el año de 1912, desempeña el cargo de Jefe Civil del Municipio Barinas el cual renuncia por circunstancias. Después mientras ejercicia ad-hoc-honoren en el Consejo Municipal, para el 1918 empezó a conocer como Juez Ad-hoc-juicios penales y en dos ocasiones, Jefe Civil de Distrito de la misma ciudad. Corriendo el año 25 fue nombrado miembro titular de la Corte Superior del Estado hasta el 33, cuando fue transformado en juzgado Superior y entonces paso al ejercicio de la Fiscalía del Ministerio Publico. Se inhibe de hacer cargos en un juicio y verificada con lugar la inhibición, fue reemplazado porque al mediocre  y mandón, Estatal de entonces no aceptas aquellos trámites jurídicos.

Desempeñando el juzgado del Distrito Capital, aunque con sueldo irrisorio y prorrateado, menos mal que no tuvo duración en su ejercicio porque en seguida paso a servir como Juez en lo Civil y Mercantil del Estado y lapso después, el de Juez Superior de la misma entidad, ambos honoríficos y de responsabilidad.

En curso el año 37, y al frente del último Tribunal nombrado y en virtud de que,

el Magisterio Estatal de la fecha resolvió designar Abogados para desempeño de los Juzgados inferiores entonces, el funcionario lego que solo ejercía prácticamente, formula su renuncia irrevocable del cargo, argumentando lógicas razones sobre el particular. Aceptada la renuncia, volvió a ejercer la fiscalía del Ministerio Público, de la que fue reemplazado por no aceptar sugerencia del Magistrado en cuanto a cuestiones ilegales. De inmediato fue nombrado Síndico Procurador del Consejo Municipal, empleo aunque de poca remuneración le satisfizaba con entusiasmo, cabe el fomento de su natal ciudad en los empiezos de su resurgimiento. Llegado el año 39, el autodidacta “personaje” fue llamado por otro recién venido Presidente del Estado, quien le exige colaboración en su gobierno, como fiscal del Ministerio Público. En ésta ocasión la exigencia fue negada, quizá por las circunstancias anteriores. Pero por las insistencias y maneras del civil mandatario aceptó el cargo interinamente. Parece que el dirigente político carecía o estaba ayuno referente a los preceptos judiciales del Fiscal parte de buena fe en los juicios y defensor de la vindicta pública ya que, por un hecho de sangre cometido por su guarda espalda y acusado ante un Juez dejó en cesantía al fiscal.

FUENTE: Acosta, César. “La trayectoria de una vida: nota autobiográfica” en La Prensa de Barinas. Barinas, viernes 22 de marzo de 1991, p. 31/Reportaje. Transcripción: Lic. Carmen Martínez

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Acerca de proyectodelaluzsh / Samuel Hurtado

Licenciado en Historia Cum Laude por la Universidad de Los Andes (2007) y Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural por la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (2009). Ganador de Concurso Nacional Historia de Barrio Adentro capítulo Barinas con el trabajo: La Juventud, un periódico obispeño a fines del siglo XIX. Ganador del Concurso Juvenil “Conoce y Evalúa tú Patrimonio Inmaterial” convocado por La Unión Latina y La Unesco, capítulo Venezuela (2010) con la investigación: Las Panelas de La Luz: dulce tradición del llano barinés. Autor de Carlos Colmenares y el arte de esculpir: catálogo de sus obras y fuentes para su estudio publicado en el año 2008. Ha publicado en revistas nacionales e internacionales. Actualmente cursa la Maestría en Historia de Venezuela por la Universidad de Los Andes-Mérida y se desempeña como Jefe de la Unidad de Patrimonio Cultural de la Coordinación de Cultura de la Secretaría Ejecutiva del Poder Popular para la Cultura, Turismo y Deportes de la Alcaldía Bolivariana Socialista de Barinas.
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