Isidro Flores y Teatro del O’Leary


Carlos León M.

Se admite que el teatro en nuestro país emprende su desarrollo a partir de la década de los 40, marcada decididamente por la llegada de Alberto Paz y Mateos (1945), Jesús Gómez Obregón

(1947) y Juan Sujo (1949). Los cuales sirvieron de apoyo al movimiento teatral que habían venido sosteniendo hombres como Rafael Guinand, Leopoldo Ayala Michelena, Luis Peraza, Leoncio Martínez, etc., quienes  a través fundamentalmente del SAINETE complacían al público caraqueño con temas folklórico y costumbrista.

Sin embargo este desarrollo teatral tenía sus bases exclusivamente en Caracas, que como centro, como capital, con la más importante universidad del país, reuniera la intelectualidad de ese entonces. En el interior del país los intentos eran vagos y difíciles. De vez en cuando llegaban por la vía fluvial alguna que otra compañía. Mientras tanto en las escuelas los maestros practicaban el teatro escolar, principalmente cuando se acercaba alguna fecha histórica que se celebraba con un acto cultural. Esta era la situación que vivía la mayoría de los estados del interior del país. Barinas lógicamente no escapa a esto. El teatro arte, con sus técnicas y con un ligero sentido hacia la profesionalización, nos llega tardío si lo comparamos con otros estados. Entonces esta historia es reciente y de acuerdo a la información hasta ahora recolectada, esta historia comienza con ISIDRO FLORES, el poeta Flores y el teatro del oleary.

El POETA FLORES.

Flores es el primer Director de Teatro en Barinas, que maneja la técnica y tiene perfecto conocimiento del hecho teatral.

Se inicio en el teatro en 1960, cuando ingresa a la Escuela de Teatro de la Dirección de Cultura y Bienestar social del Ministerio del Trabajo de Caracas, contándose entre sus profesores a César Rengifo y Román Chalbaud, en 1965

ingresa a la REAL ESCUELA SUPÈRIOR DE ARTE DRAMATICO en España. Luego permanece un año en la Escuela de Arte Dramático, de la Asociación Israelita Argentina Pro Arte, en Buenos Aires y regresa al país en 1968.

Isidro Flores. Fuente: Parángula, nº 6, año 6, julio 1988.

Despues de pasar ocho meses en el teatro de la Dirección de Cultura de la ULA donde participa como actor, vuelve a Barinas. En 1960 con un amigo y posteriormente con Alberto Pérez, Carmen A. Alba y Alonso Graterol, intentan formar un grupo que bautizaron SETO VIVO, el cual no llego a cristalizar. Deja el teatro por un tiempo y se dedica a otras actividades. En octubre de 1971 el entonces director del liceo oleary ADONAY PARRA JIMENEZ, le da el nombramiento de profesor especial en Artes Escénicas. Aquí se dedica a organizar el grupo y preparar su primer montaje, donde participan exclusivamente estudiantes del Liceo.

EN Abril de 1972 con este primer montaje participan en el FESTIVAL DE TEATRO ESTUDIANTIL LIBRE DE EDUCACION MEDIA, en San Cristóbal.

Flores permanece en el teatro del O’Leary, hasta el 75, cuando decide dejar nuevamente el teatro y dedicarse a administrar sus negocios, sin embargo, se ha convertido en una especie de asesor y consejero de todos aquellos que conociendo su trayectoria se le acercan para consultar su opinión y escuchar sus sugerencias.

El TEATRO DEL O’Leary.

Para 1971 el modelo de teatro experimental que se inicio con “VIMAZOLULEKA” de Levy Rosell, está en franca declinación y otras proposiciones estéticas le abren un nuevo perfil al teatro experimental. En otros estados llega la onda expansiva de estas corrientes formándose algunos grupos bajo este enfoque. Sin embargo, Flores que es algo así como un STANISLAVSKIANO ORTODOXO, no se deja arropar por los efectos de esa onda. Su modo su modo particular de ver lo experimental, como algo inherente al proceso creativo del Director y el Actor, lo hace hacer más consecuente con su postura teatral. El teatro del Liceo Daniel Florencio O’Leary, será credo bajo la concepción del teatro tradicional, con algunos elementos del teatro de vanguardia que se pondrán de manifiesto en sus montajes. El grupo se constituye en octubre. De un total aproximado de 180 inscritos, quedan unos diez, con los cuales se realiza el primer montaje.

“La muerte de Alfredo Gris” de Rodolfo Santana, es la primera obra escogida para llevarla a escena. El teatro de Santana definido como “cruel, expresionistas, violento, cuyo contenido político surge espontaneo en su diagnóstico descarnado del hombre actual”. 2se ajusto a los deseos e intensiones de Flores. La visión del Director de captar justo lo que el momento histórico exige, nos habla de su sensibilidad y de su forma de interpretar el mundo, en él esta capacidad de captación, lo demostrará en los montajes posteriores, se halla despierta. “La muerte de Alfredo Gris”, obra ubicada en el circulo de teatro del absurdo de la producción de Santana, “plantea a través de un inteligente contraste de situaciones trágicas y farsesca, la inversión de valores, características de la sociedad contemporánea”.

En una Venezuela que para ese entonces, a pesar de la política de pacificación del gobierno de Rafael Caldera, se sentían los efectos de la guerra de guerrillas que copó la escena política-social de la década del 60: esta obra de santana con su sentido crítico, penetra en los más profundo de los actores de ese periodo histórico, es decir, el pueblo. De aquí se entiende la aceptación del público barinés a este montaje y el éxito obtenido en San Cristóbal, en el marco de la realización del I Festival de Teatro Estudiantil Libre de Educación Media (TELEM).

El trabajo de Flores y el éxito obtenido en el TELEM, estimula la creación de grupos de teatros en otros liceos. Ya para el II Festival, en el año 1973, se hace una muestra de teatro liceísta en la casa de la cultura. Allí se escogen los montajes que asistirán al Festival. En esta oportunidad realiza el montaje de los unos vs. Los otros”, del poeta, Queirolo, esta obra enfrenta “a dos familias típicas de los extremos tan frecuentemente vecinos en nuestros países. La que vive en la más absoluta miseria y la que goza de la más insultante riqueza”. Flores sigue en su línea, en la búsqueda de ese lenguaje que identifica nuestra forma de ser latinoamericano; nuestras realidades socio-`políticas son semejantes. Queirolo dibuja en esta obra una realidad que no se escapa a ninguno de los países de América.

A pesar de los problemas con el elenco, se logra concretar un tercer montaje. Esta vez escoge una obra del principal representante de la corriente histórico-social del teatro venezolano. César Rengifo. “La Sonata del Alba”, donde el mismo Flores interpreta uno de los papeles, es estrenada en el auditorio del liceo  mitad del año 1974. Se interesa en el tema de las poblaciones marginales y hurga en la obra de Rengifo los sentimientos ya explotados e los “Unos vs. Los otros”. Pero tal vez, lo que más le llama la atención es el sentido de solidaridad, la comunicación, la responsabilidad del hombre ante su familia y los demás hombres, que es el efecto transparente de la obra, y que logra aprehender y traducirlo al público en un montaje, que disfruto de su total aceptación.

Con este montaje se continuaron las visitas a los diferentes distritos: Altamira, Sabaneta, Pto. Nutrias, Ciudad de Nutrias, etc., limpian y acondicionan sus escuelas para recibir el teatro del O’Leary. La educación estética de las masas es otro de los objetivos a cumplir.

Hay que conquistar un público, sensibilizarlo. Despertar el interés por el teatro. Este duro trabajo comenzó con la desmitificación del teatro como refugios de homosexuales, prostitutos y vagos, concepción muy arraigada en nuestra población. La seriedad con que “los muchachos”, jóvenes estudiantes de bachillerato, asumieron su responsabilidad en la actividad teatral, permitió abrir este espacio, que mas tarde Félix Salazar con la Escuela de Teatro y el Teatro Universitario profundizara y consolidara.

Después de la “Sonata del Alba”, Flores inicia los ensayos de “Los Criminales” de Rodolfo Santana, pero tiene problemas con el elenco y la obra no pudo estrenarse, quedándose en ensayos generales. Igual suerte corrió el montaje siguiente “La mujerzuela respetuosa” (Jean Paul Sartre). Hasta aquí, Flores se había enfrentado con tolerancia al problema natural de los teatros liceístas: la inestabilidad de los elencos.

Ante la frustración de estos dos intentos, decide retirarse por un tiempo (que se ha hecho bastante largo) de la actividad teatral, Félix Salazar, que estaba recién llegado a Barinas, asume la responsabilidad del cargo.

EL TEATRO ES EL ACTOR.

“El teatro es el actor y sus circunstancias”, de esta premisa parte Isidro Flores, para la formación del actor.

En este sentido hace suya la frase de Arthur Miller, “el teatro lo que necesita es actores”. Y hacia allá va a estar concentrada la preocupación fundamental de él.

Para la preparación de sus actores, escoge un método sencillo y acorde con las circunstancias del momento. Primero, se le entrega el libreto a los participantes. Se lee tratando de extraer el motivo fundamental de ella. Luego se inicia el proceso de memorización. Los “actores” empiezan a “mover” sobre las tablas. Donde van surgiendo las dudas o los errores o el movimiento equivocado, se aprovecha para hablarle al aprendiz de la concentración, la imaginación creadora, la respiración, la importancia de la voz (no la engolacion)

La justificación etc., luego se le ira exigiendo en la medida que vaya captando el significado exacto de estos conceptos. Para Flores la espontaneidad del actor es fundamental, por eso afincaba su trabajo en no permitir la formación del “cliché” en los “actores” o el movimiento repetitivo de gestos o acciones físicas que caracteriza al actor de una pobre imaginación.

Flores es en esencia Stanislavskiano, por lo tanto es sobre esta técnica que versaran sus enseñanzas. El nivel de actuación logrado en el elenco fue bastante aceptable, tomando en cuenta que los teatros liceístas se caracterizan por su bajo nivel técnico y con cada obra se iniciaba un nuevo elenco. Isidro logró una excepción con el teatro del oleary. A pesar de ser elenco de iniciados, d estudiantes cuyo interés se centraba, en sus estudios más que el teatro, el público respondió con entusiasmo a sus montajes, valorando positivamente su trabajo artístico.

¿Qué papel jugó la escenografía? Por un lado, la concepción de Flores de la puesta en escena, sobre la cual el mismo decía: “Me gusto mucho la simplicidad de la escena. Esto obliga al actor a trabajar, así después hace teatro hasta en un desierto”. Y por otro lado las precarias condiciones en que se hace teatro en nuestro estado, hace concebir una escenografía sencilla, desprendida de todo barroquismo, donde las enseñanzas de Stanislavski, cobran un significado: “El arte de la escenografía, lo mismo que la música incluida en la obra, es en el escenario nada mas un arte auxiliar y el deber del director es obtener de cada uno lo que es necesario para la iluminación de la obra interpretada ante el público subordinándolo a los problemas de los actores”. 5De Alberto de Paz y Mateos, grata y profunda impresión de su montaje “la zapatera prodigiosa”, le quedara ese gusto estético por los tonos claros y oscuros, blancos y negros que marcara sus montajes. Lo otro, el equilibrio, la armonía de todos estos elementos, la precisión de en su utilización, fue parte de la habilidad de Flores, que hoy no puedo evaluar, pero que algún día podremos ver con claridad en algún nuevo montaje.

LO QUE QUEDO.

Cuando nos hacemos la pregunta, de que fue exactamente lo que nos quedo de Flores podemos concluir con algunas apreciaciones.

La primera, es que él, inicia el teatro arte en Barinas.

Es el que introduce la técnica teatral, si bien parte del teatro estudiantil, este se a diferenciar de la forma como se venía haciendo este tipo de teatro en Barinas.

La segunda, es que con sus montajes inicia la educación estética de la población, la desmitificación de los grandes prejuicios que existen hacia la actividad  teatral.

Si bien se logro masificar esta actividad, abre las puertas que la gente entiende la importancia del teatro.

Lo tercero, tiene que ver con la preparación de un equipo de hombres, que no sabemos con certeza si se dedican o no al teatro, pero que estamos seguro qu son hombres con una clara conciencia de la importancia de la actividad teatral y donde quiera que este le están apoyando con pasión.

Flores debe ser reivindicado por las nuevas generaciones, si bien las dificultades surgidas en ese período, en que prácticamente el teatro no existía en Barinas, lo hacen abandonar esta actividad; hoy que vivimos unas condiciones diferentes, nuestro entusiasmo debe hacerlo volver. Aunque sea retomando su objetivo inicial, como él mismo nos decía: “mi objetivo era enseñar teatro, no hacer teatro porque no vivía del teatro, que la persona que la persona que estudiara teatro conmigo, aprendiera teatro”… Porque un hombre que abandono el teatro relativamente joven y que todavía está entre nosotros, tiene mucho que dar, y ese dar tiene que traducirse en una responsabilidad concreta      que Flores sabría apreciar.

BIBLIOGRAFIA.

  1. MONASTERIO, Rubén. Un estudio crítico y longitudinal del teatro Venezolano, Caracas, U.C.V. 1974.
  2. SUARES RADILLO. Carlos M. Lo social en el Teatro Hispanoamericano Contemporáneo, Caracas. Equinoccio 1976.
  3. MONASTERIO, Rubén, obras citadas.
  4. SUAREZ RODILLO, Carlos, ob. Citadas.
  5. COLE, Toby; Actuación (compilación del método de Stanislavski) MEXICO, DIANA 1978.

FUENTE: León M., Edén. “Isidro Flores y Teatro del O’ Leary” en Parángula (Revista del Programa de Cultura de la Unellez). Barinas, nº 6, año 5, 1988, pp. 24-27. Transcripción: Carmen Martínez

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Acerca de proyectodelaluzsh / Samuel Hurtado

Licenciado en Historia Cum Laude por la Universidad de Los Andes (2007) y Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural por la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (2009). Ganador de Concurso Nacional Historia de Barrio Adentro capítulo Barinas con el trabajo: La Juventud, un periódico obispeño a fines del siglo XIX. Ganador del Concurso Juvenil “Conoce y Evalúa tú Patrimonio Inmaterial” convocado por La Unión Latina y La Unesco, capítulo Venezuela (2010) con la investigación: Las Panelas de La Luz: dulce tradición del llano barinés. Autor de Carlos Colmenares y el arte de esculpir: catálogo de sus obras y fuentes para su estudio publicado en el año 2008. Ha publicado en revistas nacionales e internacionales. Actualmente cursa la Maestría en Historia de Venezuela por la Universidad de Los Andes-Mérida y se desempeña como Jefe de la Unidad de Patrimonio Cultural de la Coordinación de Cultura de la Secretaría Ejecutiva del Poder Popular para la Cultura, Turismo y Deportes de la Alcaldía Bolivariana Socialista de Barinas.
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