El Color del Patrimonio


Para muchos, la idea que se tiene sobre el patrimonio cultural es la infraestructura que se conserva proveniente de la época colonial. La Colonia fue un tiempo de sumisión y total dependencia de la Corona Española de los pueblos americanos. Sobreviven al paso y rigor del tiempo, las estructuras que fueron construidas con materiales resistentes, como iglesias, edificios gubernamentales, cárceles, fuertes, castillos, palacios, casonas, entre otros. Todas estas edificaciones simbolizan el poder, la riqueza, el dominio de una clase sobre otra. Pero sobre todo, son los simbolos del dominio español.

También la lengua y la religión forman parte del patrimonio cultural venezolano. A estos bienes los consideramos intangibles porque no los podemos ver, tocar ni ocupan un espacio. A las estructuras y objetos se les conoce como bienes tangibles porque ocupan un espacio en tercera dimensión, es decir, se pueden ver y tocar. Y hasta destruir en algunos casos.

Volviendo a las edificaciones, en esos tiempo no se conocía, mucho menos se fabricaban, pinturas sintéticas como hoy en día; los ricos y acaudalados pintaban sus casonas  de paredones con cal porque era lo único que sabían hacer, la misma salía de calcinar rocas caliza, cuyo conocimiento viene de la Europa ya que se utilizaba desde la antigüedad para pintar fachadas de edificios construidos de adobes o tapial; y además, usaban el añil, una especie de color azul, una especie de color azul, que extraían de una planta de igual nombre, para pintar puertas y ventanas y parte de los muros. Los techos, tejas hechas de arcilla cocida sobre una cama de caña brava y barro. Las chozas de los pobres eran de bahareque, troncos, caña brava, piedras y barro con paja, con techo de palma. Algunas se pintaban con cal y añil.

Se pintaba de blanco y azul porque no había más alternativas. Eso no significa que sean los colores del patrimonio y mucho menos de edificaciones republicanas de los siglos XIX y XX. En ningún lugar existe algún documento que diga que, el blanco y el índigo, son los colores del patrimonio tangible. Y si hay escritura al respecto, seguro que es de la colonia, situación histórico-social que superamos hace doscientos años como para venir a defender una estética que no es nuestra.

Todos los gobiernos, desde la independencia para acá, han dejado su sello característico en la conformación del urbanismo. Un caso muy singular fue el gobierno de Guzmán Blanco con su afrancesamiento de Caracas. Las formas arquitectónicas responden a estilos o modas de las épocas, al pensamiento de la gente, de las formas sociales de interrelacionarse, de ideologías  políticas o religiosas. Las fachadas de las ciudades revelan el espíritu de un momento histórico. Entonces, no entiendo tanta hipocresía en los que han rasgado sus vestiduras cuando se han pintado de rojo algunas edificaciones  de nuestra ciudad. Los adecos y copeyanos llenaron de blanco y verde todo lo que pudieron y quisieron. Estaban en el poder, así de sencillo. Hoy en día, los rojos estamos en el poder y como dice Yarisma Unda, no necesitamos permiso para gobernar y hacer las cosas desde nuestro punto de vista, que es el de la mayoría.

En la restauración del Palacio del Marqués, símbolo para algunos de una vaina e llaman la barinidad, cuando se intentó pintar algunos detalles del mismo con el color rojo, por los lloriqueos de las viudas del pasado. Algún alto funcionario, de los que tienen poder para decidir y no hacer nada, le tuvo miedo a los reaccionarios. Seguro, pintarán el Palacio con los colores de la dominación, blanco y añil.

La sede de Alcaldía de Barinas no es de origen colonial, así que podemos pintarla como se nos venga en ganas. El rojo les golpea a muchos pero a muchos más nos alegra. Es símbolo de alegría, vigor, empuje.

El patrimonio no tiene color; la época, sí…

Giondelys Montilla

De Frente. Barinas, 9 de junio de 2010, p. 14.

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Acerca de proyectodelaluzsh / Samuel Hurtado

Licenciado en Historia Cum Laude por la Universidad de Los Andes (2007) y Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural por la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (2009). Ganador de Concurso Nacional Historia de Barrio Adentro capítulo Barinas con el trabajo: La Juventud, un periódico obispeño a fines del siglo XIX. Ganador del Concurso Juvenil “Conoce y Evalúa tú Patrimonio Inmaterial” convocado por La Unión Latina y La Unesco, capítulo Venezuela (2010) con la investigación: Las Panelas de La Luz: dulce tradición del llano barinés. Autor de Carlos Colmenares y el arte de esculpir: catálogo de sus obras y fuentes para su estudio publicado en el año 2008. Ha publicado en revistas nacionales e internacionales. Actualmente cursa la Maestría en Historia de Venezuela por la Universidad de Los Andes-Mérida y se desempeña como Jefe de la Unidad de Patrimonio Cultural de la Coordinación de Cultura de la Secretaría Ejecutiva del Poder Popular para la Cultura, Turismo y Deportes de la Alcaldía Bolivariana Socialista de Barinas.
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