Carta a José Leandro Palacios (Angostura, 20/08/1818)

Angostura, 7 de agosto de 1818 [1]      Descargar Documento

Mí querido José Leandro:

Aunque hace mucho tiempo no he recibido cartas tuyas, no me olvido de ti para escribirte y participarte nuestros sucesos y situación. Supongo que te interesas aún por la causa de la patria, que celebras sus ventajas y promueves del modo posible la opinión a su favor; por eso te doy las noticias que pueden servirte para desmentir los cuentos de los españoles y de los criollos infames que se divierten en desacreditar a su país y en servir al rey de España. Afortunadamente sólo los pícaros han abrazado este partido, haciéndonos así el favor de purgar a la república de sus vicios.

Ya sabrás, por los boletines del ejército libertador, todos los acontecimientos de la última campaña que han sido muy varios, pero nos han dado resultado final la posesión de todos los llanos, la parte de Barinas que ocupaban los españoles, y sobre todo la ruina del ejército español, que ha quedado reducido a cero. Son demasiado importantes esos sucesos para que pudieran obtenerse sin algún sacrificio. Ocho a diez batallas que dimos de febrero a mayo nos costaron la mayor parte de nuestra infantería, pero nos valieron la destrucción de todas las tropas españolas de caballería y casi toda la infantería. Nuestra caballería quedó integra, ocupando el país que hemos libertado; y la infantería se retiró a reformarse durante el invierno para poder obrar útilmente sobre la costa y montañas, a donde se han acantonado los enemigos. Esta es la mas exacta relación que puede darse de esta campaña.

Compara los boletines nuestros con las exageradas gacetas de Caracas, y te convencerás más de la verdad. A principios de junio se ejecutó la reorganización de nuestros batallones, que son ya más fuertes que antes de abrir la campaña. Es indecible el entusiasmo con que todos los hombres se presentan a alistarse.

El término pronto que ven a nuestra lucha, parece que les anima a hacer ese nuevo esfuerzo más voluntariamente que los otros. Tenemos dobles fuerzas de infantería que cuando marché sobre Calabozo. En Apure hay más de 1.000 infantes; el general Monagas tiene en Barcelona igual número; en esta provincia tengo más de 2.000. Mariño me ha ofrecido otros tantos; sin contar con la división que Bermúdez ha llevado contra las costas de Güiria y que debe aumentarse hasta 1.500, por lo menos; a Zaraza se la han mandado quinientos fusiles para armar otros tantos infantes que tiene reunidos. La falta de armas y municiones, que era la causa principal que nos había obligado a suspender las operaciones, no nos molestará más. Porque hemos recibido diez mil fusiles y esperamos igual número, que está contratado. Nada nos falta ya para empezar de nuevo las operaciones, y solo aguardo a que cesen un poco las aguas de invierno, que ha sido muy riguroso este año.

Muy pronto estará el ejército, grande en campaña; entre tanto las divisiones que pueden obrar, lo están haciendo y con el mejor suceso. Zaraza ha batido dos campos volantes que salieron de Orituco a buscar ganado al llano. Páez ocupa los llanos de Calabozo y toda la provincia de Barinas, donde no tienen los españoles un cuerpo que se les oponga. Barcelona está tranquila, y Monagas, que la posee, no tiene ningún enemigo que temer. Lo único que ocupan los españoles es la capital, que no ha sido tomada por nosotros, porque no lo creo conveniente todavía. El interior de Cumaná está en poder de Mariño, que ha desistido de sus antiguas pretensiones, y es uno de los más sumisos al gobierno. Bermúdez ha marchado sobre Güiria, y muy pronto será dueño de toda la costa, donde es amado generalmente.

En una palabra, nuestra situación es la más ventajosa. El enemigo destruido, como está, no puede emprender nada contra nosotros y debe ser atacado en todas sus posiciones. ¡Que vergüenza que, en tales circunstancias, los emigrados que habían resistido por cuatro años a todas las miserias, abandonen la causa de su país! ¿Será posible que prefieran ir a servir a las filas del enemigo cuando su patria los necesita? Si solo se hubieran ido los malos como Mérida, no lo sentiría; pero si me compadece la suerte de tanto infelices que, por debilidad, han ido a comprometerse. Es preciso que hagas esfuerzos, porque no siga esta escandalosa e ignominiosa deserción, y porque vengan todos a Margarita, o a esta capital, conducidos por ti, que debes darles el ejemplo y ponerte a la cabeza de la expedición que se forme.

¿Qué es lo que temen? Créeme que no hay otro peligro que el que podamos nosotros causarnos; y aun éste es ficticio e ideal.

Adós, querido Leandro, manda a tu afectísimo amigo que te ama

Bolívar

NOTAS:


[1]              “Carta al señor José Leandro Palacios” [Angostura, 7 de agosto de 1818], en: Simón Bolívar. Obras Completas (Cartas del Libertador comprendidas en el período de 20 de marzo de 1799 a 8 de mayo de 1824) . Caracas: Ediciones Fotal, tomo I, 1964, pp. 321-322. Investigación y Compilación: Samuel Leonardo Hurtado Camargo y Robert Vela

Una respuesta a Carta a José Leandro Palacios (Angostura, 20/08/1818)

  1. moises dijo:

    Excelente documento, del Libertador a Jose Leandro Palacios. Por favor necesito saber mas de jose leandro palacios.

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