Una manifestación de origen hispánico: Las fiestas de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza en Barinas


 

Nuestra Señora del Pilar. Barinas, 12 de octubre de 2011.

 

Samuel Leonardo Hurtado Camargo

Una devoción nacida en 1577

Siguiendo lo establecido en las Leyes de Indias, la ciudad de Altamira de Cáceres, -origen primigenio de la ciudad de Barinas-, es fundada el 30 de junio de 1577 por el Capitán Juan Andrés Varela bajo la “auogaçion” de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza de Santiago, para que la defendiera y cuidara de sus enemigos”, señalándose en dicha fecha la “plaça y sitio y lugar… y solar”  (1)  en donde se construiría la iglesia mayor de la ciudad destinada a celebrar los “divinos oficios”. De esta manera, la Virgen del Pilar, se constituía en la patrona de los pobladores barineses y de las comunidades indígenas establecidas en su jurisdicción, conforme a la tradición católica de asignarles un patrono o patrona a las recién fundadas ciudades o poblaciones de hispanoamerica como ya había ocurrido con la ciudad de El Tocuyo establecida el 8 de diciembre de 1545 bajo la protección de la Inmaculada Concepción; Nueva Segovia de Barquisimeto (1552) guiada por la Virgen del Carmelo; o la ciudad de Nueva Valencia del Rey (1555) tutelada por Nuestra Señora de la Anunciación, por solo citar algunos ejemplos.

Muy poco duró aquella ciudad en su asiento primario, cuyo estado ruinoso era su característica principal, a tal punto, que el culto a la virgen se veía afectado en cierta forma, pues, según testimonio del sacerdote agustino Fray José Martínez de Solis, cura de la ciudad, afirmó en el año de 1610 que “algunas mujeres –viudas, doncellas y casadas- no iban a misa por carecer de manto”, y la iglesia, no era más que una “insignificante” habitación de paja (2).  Así la encontrará el Capitán Juan Pacheco Maldonado  dieciocho años después, en cuya ciudad, “no se había acabado de sacar de cimientos la Iglesia Mayor, ni edificádose más de tres casas de teja”, razones, entre otras más, por las cuales adujo el referido capitán y los moradores de esta para trasladar dicha ciudad a otro sitio en el año de 1628.

El peregrinar de la “pilarica”

Mejor suerte “corrió” la Virgen en el segundo asiento de la ciudad, ubicado en la mesa de Moromoy (actual Barinitas), la cual para 1758, contaba con una iglesia en “perfectas condiciones” construida a base de calicanto y tejas, que tenía además una sacristía y un “camarín” en donde posaba la imagen de Nuestra Señora del Pilar posiblemente traída de España por alguno de sus habitantes, aunque no existen referencias muy precisas sobre el particular.

Con el primer traslado de la ciudad de Barinas no solo mejoró la “residencia” de la protectora de los pobladores, sino que fue aumentando su devoción y fe, siendo “reforzada” en el tercer asiento y último traslado de la ciudad llanera aprobado por la Corona de España en virtud de real Cédula expedida en Buen Retiro, el 4 de diciembre de 1762. Desde esta fecha se inician algunos trabajos para la construcción de un recinto apropiado y característico de una “urbe”, aunque, no es  sino con la llegada en 1786 de Fernando Miyares, Gobernador de la recién creada Comandancia de Barinas, con quien se promueven una serie de actividades destinadas a la consolidación de la iglesia matriz, la cual, salvo algunos intervenciones menores, no sufrirá mayores transformaciones hasta la década de cincuenta del pasado siglo XX cuando se le agrega la Torre en su costado derecho. La contribución de Miyares no se limitó a darle “forma” a la casa de Dios, sino que, como lo refiere el doctor don Estevan Antonio Gutiérrez de Caviedes, para entonces cura y vicario de la iglesia de la ciudad de Barinas, se esmeró con “ejemplar devoción” en “promover el mayor culto, y reverencia a la Divina Magestad Sacramentada, y pa  qe esté colocada, y se exponga con toda la desencia qe permire el Pays” ideando un Sagrario de Elevación cuya construcción estuvo bajo su entera responsabilidad, siendo inaugurado solemnemente el 26 de octubre de 1788 (3).  De esta manera la grey barinesa contará con un espacio “digno” para el culto a la Virgen del Pilar.

Las fiestas de la Virgen

Algunos documentos que han llegado hasta nosotros corroboran que la “fiesta de la virgen” no es una celebración tan reciente como se ha creído, sino que proviene desde el mismo momento de la fundación de la ciudad, aunque, hasta el presente no se tengan testimonios fehacientes de lo señalado, si podemos precisar que ya para 1683 se hacían las mencionadas celebraciones, una actividad, responsabilidad no solo de la Iglesia, sino también del Cabildo barinés, cuyos Alcaldes ordinarios bajo fe de juramento prometían ejercer legalmente su oficio y se obligaban a hacer la fiesta de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza. Un ejemplo de ello lo representa el acta de recibimiento como Alcaldes Ordinarios de don Alonzo Bragado y del Alférez José Vela de Ochogavia, efectuado el primero de enero 1683, en cuyas líneas se lee:

“….el Cavildo Justicia, y Regimiento de esta Ciudad haviendo embiado â llamar al Capitan Don Alonzo Bragado, y al Alferez Josef Vela de Ochogavia Alcaldes Ordinarios de este presente año comparecieron antes nos, y aceptaron los oficios para lo qual dieron por ser el dicho Capitan Don Alonzo Bragado al Alferez Gonzalo de Solis de Suñiga, y el Alferez Jose Vela de Ochogavia al Alferez Martin del Castillo Teran quienes se constituieron por sus fiadores, y juraron por Dios nuestro Señor, y una señal de cruz de uzar fielmente su oficio y estando presente dicho Capitan Francisco Martinez de Concha Juez de las Reales cobranzas se hizo cargo del derecho de la media anatta, y se les hizo cargo a dichos señores Alcaldes Ordinarios de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar como es uzo, y costumbre, y por no estar en la Ciudad los Alcaldes de la Santa Hermandad se depositaron las Varas en los dos Regidores, y cometese la entrega â los Señores Alcaldes para reciviendoles el juramento acostumbrado advirtiendoles que son obligados a pagar el Real derecho de la media anata y lo firme con los dichos electos y depositarios y fiadores = Gerardo Solis de Suñiga = Martin del Castillo Teran = Francisco Martinez de Concha = Don Sancho Dosma Rollano y Sanabria = Alonzo Bragado = Jose Vela de Ochogavia = Francisco de Traspuesto de Salmon”.(4)

La frase “como es uzo y costumbre” nos permite constatar que la referida festividad era anterior al año de 1683. Con similares características, cada primero de enero los Alcaldes Ordinarios recibían la vara de la ciudad y se obligaban a realizar las festividades de la virgen tutelar y patrona de los barineses. Así lo atestiguan las diversas actas del cabildo de Barinas del periodo colonial reproducidas algunas de ellas en el expediente de las pruebas de nobleza de José Ignacio del Pumar y Traspuesto, de cuyos documentos datan las actas del 1º de enero de 1709, 1713, 1739, quedando en evidencia la corresponsabilidad del Ayuntamiento y la Iglesia para realizar las fiestas celebradas cada 12 de octubre.

Estas festividades como lo refiere el historiador Virgilio Tosta, comprendían la ejecución de distintas actividades, celebrándose dentro de la “Iglesia misas, sermones y cantos. Y en las calles de la población, se llevaban a cabo procesiones, se realizaban fuegos artificiales y se preparaban convites, corridas de toros y representaciones teatrales” (5),  mezclándose de esta forma paganismo y religión, signando estas celebraciones de una profunda presencia popular, que no cambiara durante los siglos siguientes.

Referencias

  1. Recopilación Documental sobre la Fundación y Traslados de la Ciudad de Barinas. Barinas, Concejo Municipal del Distrito Barinas, 1972, p. 79.
  2. Consúltese: Virgilio Tosta. La Ciudad Viajera. Caracas, Editorial Sucre, 1968, pp. 17-18.
  3. Véase: Archivo General de Simancas (España). Secretaría del Despacho de Guerra. «Comandancia de Barinas. Correspondencias», 7196, exp. 3, ff.161-162v.
  4. Archivo Historico Nacional (España). Estado Carlos III, Exp.480, ff. 158v-159v.
  5.  Virgilio Tosta. La ciudad…., p. 43.
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Acerca de proyectodelaluzsh / Samuel Hurtado

Licenciado en Historia Cum Laude por la Universidad de Los Andes (2007) y Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural por la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (2009). Ganador de Concurso Nacional Historia de Barrio Adentro capítulo Barinas con el trabajo: La Juventud, un periódico obispeño a fines del siglo XIX. Ganador del Concurso Juvenil “Conoce y Evalúa tú Patrimonio Inmaterial” convocado por La Unión Latina y La Unesco, capítulo Venezuela (2010) con la investigación: Las Panelas de La Luz: dulce tradición del llano barinés. Autor de Carlos Colmenares y el arte de esculpir: catálogo de sus obras y fuentes para su estudio publicado en el año 2008. Ha publicado en revistas nacionales e internacionales. Actualmente cursa la Maestría en Historia de Venezuela por la Universidad de Los Andes-Mérida y se desempeña como Jefe de la Unidad de Patrimonio Cultural de la Coordinación de Cultura de la Secretaría Ejecutiva del Poder Popular para la Cultura, Turismo y Deportes de la Alcaldía Bolivariana Socialista de Barinas.
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